Al llegar a la semana 40 de embarazo, es posible que notes la aparición o el aumento de los sangrados nasales, un síntoma que, aunque puede ser sorprendente, es bastante común y está directamente relacionado con los cambios fisiológicos de esta etapa final. En este momento crucial, tu cuerpo está trabajando intensamente, y el volumen de sangre ha aumentado significativamente para apoyar tanto tu bienestar como el de tu bebé. Este incremento en el volumen sanguíneo, combinado con el efecto de la progesterona que hace que las membranas nasales se hinchen y los vasos sanguíneos se dilaten, crea un escenario donde los pequeños capilares de tu nariz son más propensos a romperse.
Es comprensible que un sangrado nasal pueda generar preocupación, especialmente cuando te acercas al parto. Sin embargo, es útil saber que esta experiencia es compartida por muchas personas embarazadas; de hecho, la evidencia sugiere que aproximadamente el 20% de los embarazos experimentan este síntoma. No es una señal de alarma en sí misma, sino más bien una manifestación de los profundos ajustes que tu cuerpo está realizando. Comprender la causa subyacente puede ayudarte a abordar la situación con mayor calma y confianza.
Cuando ocurre un sangrado nasal, mantener la serenidad es clave. Una opción práctica es inclinarte ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, y pellizcar firmemente la parte blanda de tu nariz durante 10 a 15 minutos sin soltar. Esta técnica ayuda a aplicar presión directa sobre los vasos sanguíneos y a detener el flujo. Para prevenir futuros episodios, especialmente si vives en un clima seco o usas calefacción/aire acondicionado, un humidificador en tu dormitorio puede ser de gran ayuda para mantener la humedad en el aire y en tus fosas nasales. Los aerosoles nasales salinos también son una herramienta suave y efectiva para hidratar las membranas nasales y reducir la sequedad, lo que a menudo es un factor contribuyente.
Recuerda que tu autonomía y la toma de decisiones informadas son fundamentales en cada etapa de tu embarazo. Si bien los sangrados nasales en la semana 40 suelen ser leves y manejables con estas estrategias, es importante estar atenta a tu cuerpo. Si experimentas un sangrado que dura más de 20 minutos, o si el sangrado es muy abundante, es una señal para contactar a tu profesional de la salud. Ellos son tu mejor recurso para evaluar tu situación específica y ofrecerte la orientación necesaria. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, este síntoma se resolverá de forma natural después del parto, a medida que tu volumen sanguíneo regrese a sus niveles previos al embarazo.