A las 37 semanas de embarazo, es posible que notes que tu cuerpo está haciendo ajustes significativos para prepararse para el nacimiento. Uno de estos cambios, a menudo sorprendente y un poco desconcertante, puede ser la aparición de hemorragias nasales, conocidas médicamente como epistaxis. Este síntoma, aunque leve, es bastante común y afecta aproximadamente al 20% de las personas embarazadas, según el NHS. En esta etapa avanzada del tercer trimestre, tu volumen sanguíneo ha aumentado considerablemente, lo que es esencial para apoyar a tu bebé y a tu propio cuerpo. Sin embargo, este incremento, combinado con la influencia de la progesterona, puede hacer que las membranas dentro de tu nariz se hinchen y se vuelvan más sensibles.
La congestión de los vasos sanguíneos en la nariz es una consecuencia directa de estos cambios fisiológicos. Con un mayor flujo sanguíneo y vasos más engrosados, las pequeñas y delicadas membranas nasales son más propensas a romperse con una mínima irritación, como sonarse la nariz, estornudar o incluso la sequedad del aire. Es una manifestación más de cómo tu cuerpo se adapta y prioriza el crecimiento de tu bebé, aunque a veces resulte en pequeñas molestias para ti. Comprender la causa subyacente puede ayudarte a abordar este síntoma con más calma y confianza, sabiendo que es una parte normal de este período tan especial.
Aunque las hemorragias nasales pueden parecer alarmantes, generalmente no son motivo de preocupación grave en la semana 37. Se trata de una respuesta natural de tu cuerpo al estado de embarazo avanzado. Conocer algunas estrategias prácticas puede ofrecerte una sensación de mayor control y bienestar. Recuerda que, como doula de nacimiento, mi enfoque es brindarte información basada en evidencia y opciones para que tomes decisiones informadas sobre tu experiencia. Tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica sobre tu situación, pero tener esta información puede darte una base sólida para conversar con ellos.
Este síntoma suele desaparecer por sí solo después del parto, a medida que el volumen sanguíneo de tu cuerpo regresa a sus niveles habituales. Mientras tanto, hay pasos sencillos que puedes incorporar a tu rutina diaria para manejar las hemorragias nasales y reducir su frecuencia. La clave es la prevención y saber cómo actuar si ocurren, lo que te permitirá mantener la claridad y la calma en estas últimas semanas de tu embarazo. Tu comodidad y tranquilidad son importantes, y explorar estas opciones puede ayudarte a sentirte más preparada.