A las 35 semanas de embarazo, es posible que notes un aumento en la frecuencia de las hemorragias nasales, un síntoma que, aunque leve, puede generar curiosidad sobre su origen en esta etapa avanzada del tercer trimestre. Este fenómeno, conocido médicamente como epistaxis gravídica, se vuelve más notorio a medida que tu cuerpo se adapta a las demandas del embarazo.
La razón principal detrás de estas hemorragias en la semana 35 es una combinación del aumento significativo del volumen sanguíneo que circula por tu cuerpo y la acción de las hormonas, como la progesterona, que provocan la dilatación y el engrosamiento de las membranas mucosas dentro de la nariz. Estos vasos sanguíneos, ya de por sí delicados, se vuelven más propensos a romperse con facilidad, incluso con acciones cotidianas como sonarse la nariz o un ligero roce. Es importante comprender que esta experiencia es compartida por muchas personas embarazadas; las hemorragias nasales afectan aproximadamente al 20% de los embarazos, según datos del NHS.
En esta etapa final del embarazo, tu cuerpo está trabajando arduamente para nutrir a tu bebé, y el incremento del flujo sanguíneo es una parte esencial de ese proceso. Sin embargo, este mismo aumento de volumen, combinado con la sensibilidad de los vasos nasales, puede hacer que las pequeñas venas de tu nariz sean más susceptibles a sangrar. No es una señal de alarma, sino una manifestación común de los cambios fisiológicos que ocurren en tu cuerpo. Mantener la calma y tener información clara sobre cómo manejar estas situaciones puede ofrecerte una mayor confianza. Si bien pueden ser un poco molestas, las hemorragias nasales relacionadas con el embarazo suelen ser de corta duración y no representan un riesgo significativo para ti o para tu bebé.
La clave está en saber cómo actuar cuando ocurren y qué medidas preventivas puedes considerar para reducir su frecuencia. La buena noticia es que, para la mayoría de las personas, este síntoma se resuelve de forma natural una vez que el volumen sanguíneo regresa a sus niveles previos al embarazo después del parto. Explorar opciones para el manejo y la prevención puede ayudarte a sentirte más en control. Desde ajustes sencillos en tu rutina hasta el uso de herramientas de apoyo, hay varias maneras de abordar este síntoma. Recuerda que cada embarazo es único, y lo que funciona para una persona puede no ser lo mismo para otra. La autonomía en tus decisiones, basada en información y en lo que sientes que es adecuado para ti, es fundamental. Tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica o si las hemorragias se vuelven persistentes o muy intensas.