A las 30 semanas de embarazo, es posible que experimente sangrados nasales, o epistaxis, una situación que, aunque puede ser sorprendente, es bastante común en esta etapa. En el tercer trimestre, su cuerpo está realizando ajustes significativos para apoyar el crecimiento de su bebé, y uno de ellos es un aumento considerable en el volumen sanguíneo. Este incremento, combinado con el efecto de la progesterona que hace que las membranas nasales se hinchen y se vuelvan más sensibles, crea un entorno donde los pequeños vasos sanguíneos dentro de la nariz son más propensos a romperse. Es un fenómeno fisiológico que afecta aproximadamente al 20% de los embarazos, lo que significa que no está sola si esto le sucede.
Comprender el porqué de estos sangrados puede brindar una sensación de calma. No es un signo de que algo ande mal, sino más bien una adaptación natural de su cuerpo a las demandas de la gestación. La mayor cantidad de sangre circulando y la delicadeza de los vasos nasales en esta etapa del embarazo son los principales factores. Muchas personas encuentran que estos episodios son leves y se resuelven rápidamente con las medidas adecuadas. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, esta tendencia a los sangrados nasales se resuelve de forma natural después del parto, una vez que el volumen sanguíneo de su cuerpo regresa a sus niveles previos al embarazo.
Para manejar un sangrado nasal cuando ocurre, es útil tener un plan sencillo. Una opción es inclinarse ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, para evitar tragar sangre. Luego, pellizque la parte blanda de la nariz firmemente con los dedos durante 10 a 15 minutos, sin soltar la presión. Este método permite que se forme un coágulo y detenga el flujo. Mantener la calma durante estos momentos es clave, ya que el estrés puede aumentar la presión arterial y prolongar el sangrado. Recuerde que su proveedor de atención es su mejor recurso para cualquier inquietud específica sobre su situación.
Además de las medidas de primeros auxilios, hay pasos proactivos que puede considerar para reducir la frecuencia de los sangrados nasales. Mantener las membranas nasales hidratadas es fundamental. El uso de aerosoles nasales salinos puede ayudar a humedecer el interior de la nariz, y muchas personas encuentran que un humidificador en el dormitorio, especialmente durante la noche, puede ser muy beneficioso para evitar la sequedad. Estas son opciones sencillas y prácticas que pueden marcar una diferencia en su comodidad durante la semana 30 y el resto del tercer trimestre. Su bienestar y tranquilidad son prioritarios, y tomar decisiones informadas sobre cómo manejar estos síntomas es parte de su autonomía en el embarazo.