Al llegar a la semana 31 de embarazo, es posible que notes un aumento en la frecuencia de las hemorragias nasales, un síntoma común que afecta aproximadamente al 20% de los embarazos. Este fenómeno, conocido médicamente como epistaxis, se intensifica en el tercer trimestre debido a dos factores principales que se acentúan a medida que tu embarazo avanza: el incremento significativo del volumen sanguíneo en tu cuerpo y la acción de la progesterona, que provoca la dilatación y congestión de las membranas de los vasos sanguíneos en la nariz. Es una manifestación natural de los cambios fisiológicos que tu cuerpo está experimentando para nutrir a tu bebé, y comprenderlo puede traer una sensación de calma y claridad.
Cuando te encuentras con una hemorragia nasal, la reacción inicial puede ser de sorpresa o preocupación, pero hay pasos sencillos y basados en la evidencia que puedes tomar para gestionarla con confianza. Una opción práctica es inclinarte ligeramente hacia adelante, evitando inclinar la cabeza hacia atrás, y pellizcar firmemente la parte blanda de la nariz durante 10 a 15 minutos sin soltar. Este método ayuda a aplicar presión directa sobre los vasos sanguíneos afectados, facilitando la coagulación. Muchas personas encuentran que mantener la calma durante este proceso es clave para una resolución efectiva.
Para ayudar a reducir la frecuencia de estos episodios, especialmente en la semana 31, cuando la sequedad de las membranas nasales puede ser un factor adicional, algunas estrategias pueden ser de gran ayuda. El uso de aerosoles nasales salinos puede mantener la humedad en las fosas nasales, mientras que un humidificador en tu dormitorio puede mejorar la calidad del aire, especialmente durante la noche. Estas son opciones suaves y no invasivas que apoyan la salud de tus membranas nasales. Recuerda que tú tienes la autonomía para decidir qué enfoques resuenan mejor contigo y tu cuerpo.
Es importante recordar que, como doula de nacimiento, mi enfoque es brindarte educación basada en evidencia y apoyo para que tomes decisiones informadas. Si bien las hemorragias nasales son generalmente benignas durante el embarazo, es fundamental que consultes a tu proveedor de atención médica si el sangrado dura más de 20 minutos o si es muy abundante. Tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación específica y puede ofrecerte una evaluación médica. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, este síntoma se resuelve por sí solo después del parto, a medida que tu volumen sanguíneo regresa a sus niveles previos al embarazo, permitiéndote navegar esta etapa con mayor tranquilidad y conocimiento.