En la semana 34 de embarazo, es posible que notes una mayor incidencia de hemorragias nasales, un síntoma que, aunque puede ser sorprendente, es bastante común en esta etapa avanzada del tercer trimestre. Este fenómeno, conocido médicamente como epistaxis gravídica, afecta aproximadamente al 20% de los embarazos y tiene sus raíces en los cambios fisiológicos que tu cuerpo está experimentando para apoyar el crecimiento de tu bebé.
La razón principal detrás de estas hemorragias nasales en la semana 34 se debe a dos factores clave que trabajan en conjunto. Primero, tu volumen sanguíneo ha aumentado significativamente a lo largo del embarazo, y en el tercer trimestre, esta expansión es notable. Más sangre circulando significa una mayor presión en los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Segundo, las hormonas del embarazo, especialmente la progesterona, causan que las membranas mucosas, incluyendo las de la nariz, se hinchen y se vuelvan más sensibles y engrosadas. Esta combinación de mayor volumen sanguíneo y vasos nasales más engrosados y frágiles hace que sea más fácil que se rompan y sangren, incluso con una irritación mínima.
Es comprensible que una hemorragia nasal pueda generar preocupación, especialmente cuando estás tan avanzada en el embarazo. Sin embargo, es útil saber que esto es una respuesta normal del cuerpo a las demandas del embarazo. Como doula, he visto a muchas personas embarazadas experimentar esto, y la clave es entender qué está sucediendo y cómo puedes manejarlo con calma y confianza. Se trata de tomar decisiones informadas sobre tu bienestar.
Para muchas personas, estas hemorragias son leves y se resuelven con medidas sencillas. Es una parte de los muchos ajustes que tu cuerpo hace. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, las hemorragias nasales relacionadas con el embarazo suelen desaparecer por completo después del parto, una vez que el volumen sanguíneo de tu cuerpo regresa gradualmente a sus niveles previos al embarazo. Mientras tanto, hay opciones prácticas que puedes explorar para reducir la frecuencia y manejar cualquier episodio que ocurra, ayudándote a mantener la claridad y la calma en esta etapa final de tu embarazo.