A medida que avanzas en tu embarazo, específicamente en la semana 25, es posible que notes un cambio particular en tu cuerpo que puede manifestarse como una hemorragia nasal inesperada. Este fenómeno, conocido médicamente como epistaxis, es una experiencia común para muchas personas embarazadas, afectando aproximadamente al 20% de ellas. En esta etapa de tu embarazo, tu cuerpo está trabajando arduamente, y uno de los cambios más significativos es el aumento considerable del volumen sanguíneo, que puede ser hasta un 50% más de lo habitual.
Este incremento en el volumen sanguíneo, combinado con la influencia de la progesterona, una hormona clave en el embarazo, provoca que las membranas mucosas de la nariz se hinchen y se vuelvan más sensibles. Los pequeños vasos sanguíneos dentro de tus fosas nasales se engrosan y se dilatan, haciéndolos más propensos a romperse con facilidad, incluso con un estornudo suave o al sonarte la nariz. Comprender esta conexión entre el aumento del volumen sanguíneo y la congestión de los vasos nasales puede ofrecerte una mayor claridad sobre por qué estás experimentando esto en la semana 25.
Si te encuentras con una hemorragia nasal, es útil saber cómo responder de manera tranquila y efectiva. Una opción práctica es inclinarte ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, para evitar que la sangre baje por la garganta. Luego, pellizca firmemente la parte blanda de tu nariz, justo debajo del puente óseo, y mantén la presión continua durante 10 a 15 minutos sin soltarla. La paciencia es clave aquí, ya que liberar la presión demasiado pronto puede reiniciar el sangrado. Muchas personas encuentran que mantener la calma durante este proceso ayuda a manejar la situación con mayor facilidad.
Para ayudar a reducir la frecuencia de estas hemorragias, especialmente cuando las membranas nasales están secas, podrías considerar el uso de aerosoles nasales salinos. Estos pueden mantener la humedad en las fosas nasales, lo que a menudo es beneficioso. Además, un humidificador en tu dormitorio puede ser una herramienta útil para añadir humedad al aire, lo que a su vez ayuda a prevenir la sequedad de las membranas nasales durante la noche. La buena noticia es que estas hemorragias nasales suelen ser temporales. Generalmente, se resuelven después del parto, una vez que el volumen sanguíneo de tu cuerpo regresa a sus niveles previos al embarazo. Comprender estos cambios te permite tomar decisiones informadas y sentirte más tranquila y segura a medida que avanzas en tu embarazo. Recuerda que tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica que puedas tener.