Al llegar a la semana 22 de tu embarazo, es posible que notes algunos cambios en tu cuerpo que quizás no esperabas, y las hemorragias nasales, o epistaxis del embarazo, pueden ser uno de ellos. Es una experiencia que afecta aproximadamente al 20% de las personas embarazadas, y entender por qué ocurre puede traer una sensación de calma y claridad.
Durante el segundo trimestre, y especialmente alrededor de la semana 22, tu cuerpo está trabajando arduamente para nutrir a tu bebé. Esto implica un aumento significativo en el volumen de sangre que circula por tu sistema. Al mismo tiempo, las hormonas del embarazo, como la progesterona, pueden hacer que las membranas mucosas de tu nariz se hinchen y se vuelvan más sensibles. Esta combinación de mayor flujo sanguíneo y vasos nasales engrosados y más frágiles crea un ambiente donde es más fácil que se rompan pequeños vasos sanguíneos, resultando en una hemorragia nasal. No es un signo de alarma, sino una respuesta fisiológica a los maravillosos cambios que están ocurriendo dentro de ti.
Saber cómo manejar una hemorragia nasal si ocurre puede ayudarte a sentirte más segura. Si experimentas una, un enfoque práctico es inclinarte ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, y pellizcar la parte blanda de tu nariz firmemente durante 10 a 15 minutos, sin soltar la presión. Este método ayuda a detener el flujo de sangre de manera efectiva. Después de este tiempo, puedes soltar suavemente y verificar si el sangrado ha cesado. Mantener la calma durante este proceso es clave, ya que la ansiedad puede, en ocasiones, aumentar la presión arterial y prolongar el sangrado.
Además de saber qué hacer en el momento, hay pasos que puedes considerar para reducir la frecuencia de las hemorragias nasales. Mantener las membranas nasales hidratadas es una estrategia basada en la evidencia. Los aerosoles nasales salinos pueden ser una opción suave y efectiva para humedecer el interior de la nariz. Del mismo modo, usar un humidificador en tu dormitorio, especialmente durante la noche, puede ayudar a prevenir la sequedad que a menudo contribuye a la irritación y al sangrado. Estos pequeños ajustes pueden marcar una diferencia en tu comodidad diaria. Recuerda que tú decides qué opciones resuenan mejor contigo y tu estilo de vida.
Es importante recordar que estas hemorragias suelen ser temporales y se resuelven de forma natural después del parto, a medida que el volumen de sangre de tu cuerpo vuelve a sus niveles previos al embarazo. Si bien son una parte común de la experiencia del embarazo para muchas, siempre es valioso mantener una comunicación abierta con tu proveedor de atención médica. Ellos son tu mejor recurso para cualquier inquietud específica o si el sangrado es inusualmente fuerte o prolongado. Mi objetivo es ofrecerte información clara y práctica para que te sientas más tranquila y con confianza durante esta etapa.