En la semana 20 de tu embarazo, es posible que notes la aparición o el aumento de los sangrados nasales, un síntoma común y generalmente leve que muchas personas experimentan en esta etapa. Este fenómeno, conocido médicamente como epistaxis del embarazo, está directamente relacionado con los profundos cambios fisiológicos que tu cuerpo está experimentando a mitad del segundo trimestre. Es una manifestación de cómo tu sistema se adapta para nutrir a tu bebé, y comprenderlo puede ofrecerte mayor claridad y confianza.
Durante el embarazo, tu volumen sanguíneo aumenta considerablemente para apoyar el crecimiento de tu bebé y la placenta. Este incremento es particularmente notable a medida que avanzas hacia la mitad del embarazo, como en la semana 20. Paralelamente, la hormona progesterona, que es vital para mantener el embarazo, provoca una dilatación y engrosamiento de las membranas mucosas en todo tu cuerpo, incluyendo las de tu nariz. Estas dos condiciones —el mayor flujo sanguíneo y los vasos nasales más engrosados y sensibles— se combinan para hacer que los pequeños capilares dentro de tu nariz sean más propensos a romperse, incluso con una irritación mínima o simplemente por la sequedad del aire. Es una respuesta natural de tu cuerpo, no una señal de alarma, y entender esta base fisiológica puede ayudarte a sentirte más tranquila.
La buena noticia es que, aunque los sangrados nasales pueden ser un poco alarmantes al principio, suelen ser de corta duración y se pueden manejar con facilidad en casa. Mantener la calma es clave. Si experimentas un sangrado, inclinarte ligeramente hacia adelante (nunca hacia atrás) y pinzar la parte blanda de la nariz firmemente durante 10 a 15 minutos sin soltar, suele ser muy efectivo. Esta técnica ayuda a aplicar presión directa sobre los vasos sanguíneos que están sangrando, permitiendo que se forme un coágulo. Es una acción sencilla y práctica que te permite tomar el control de la situación.
Para reducir la frecuencia de estos episodios, hay algunas estrategias que puedes considerar. Mantener la humedad en el ambiente, especialmente en tu dormitorio, con un humidificador, puede ayudar a prevenir la sequedad de las membranas nasales. Además, el uso de aerosoles nasales salinos suaves puede mantener las fosas nasales hidratadas y menos irritables. Estos enfoques son opciones suaves y basadas en la evidencia que muchas personas encuentran útiles. Recuerda que tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica o si los sangrados son persistentes o muy abundantes. Generalmente, este síntoma se resuelve por sí solo después del parto, cuando tu volumen sanguíneo regresa a sus niveles previos al embarazo.