A las 18 semanas de embarazo, es posible que notes que las hemorragias nasales se vuelven más frecuentes, un síntoma común que se relaciona con los cambios fisiológicos de esta etapa. Es completamente comprensible si esto te genera un poco de preocupación o curiosidad, especialmente si es tu primer embarazo. Lo importante es saber que, para muchas personas, es una parte esperable del segundo trimestre y no suele ser motivo de alarma.
Durante esta fase del embarazo, tu cuerpo está experimentando un aumento significativo en el volumen de sangre. Este incremento es vital para apoyar el crecimiento de tu bebé y los cambios en tu propio sistema. Al mismo tiempo, la hormona progesterona, que es fundamental en el embarazo, puede causar que las membranas mucosas de tu nariz se hinchen y se vuelvan más sensibles. Imagina que los pequeños vasos sanguíneos dentro de tu nariz se encuentran más llenos y frágiles de lo habitual. Esta combinación de mayor volumen sanguíneo y vasos nasales engrosados es la razón principal por la que las hemorragias nasales, o epistaxis, pueden aparecer o intensificarse alrededor de la semana 18.
La evidencia sugiere que las hemorragias nasales afectan aproximadamente al 20% de los embarazos, lo que significa que no estás sola si experimentas esto. Comprender el porqué detrás de estos síntomas puede traer una sensación de calma y claridad, permitiéndote tomar decisiones informadas sobre cómo manejarlo. No se trata de "arreglar" algo que está mal, sino de entender y apoyar a tu cuerpo a través de estos cambios naturales.
Una de las cosas que me gusta compartir con mis clientes es que tienes la autonomía para explorar opciones que te brinden mayor comodidad. Mantener la calma es clave, y hay pasos prácticos que puedes considerar si experimentas una hemorragia nasal. Por ejemplo, una opción podría ser inclinarte ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, y pellizcar la parte blanda de la nariz firmemente durante 10 a 15 minutos sin soltar. Esto ayuda a aplicar presión directa sobre los vasos sanguíneos y a detener el sangrado. Además, para reducir la sequedad de las membranas nasales, que puede contribuir a la frecuencia de las hemorragias, muchas personas encuentran útil usar sprays nasales salinos o un humidificador en la habitación, especialmente durante la noche. Estos pequeños ajustes pueden marcar una diferencia en tu bienestar diario.
Es importante recordar que estos síntomas suelen resolverse por sí solos después del parto, a medida que el volumen sanguíneo de tu cuerpo regresa a sus niveles habituales. Si bien es un síntoma común, siempre es bueno estar atenta a tu cuerpo. Tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica o si las hemorragias nasales son particularmente intensas o prolongadas.