A las 19 semanas de embarazo, es posible que notes un síntoma que, aunque un poco sorprendente, es bastante común: las hemorragias nasales. Este fenómeno, conocido médicamente como epistaxis, es una experiencia que muchas personas embarazadas comparten, afectando aproximadamente al 20% de los embarazos. En esta etapa de tu segundo trimestre, tu cuerpo está trabajando arduamente, y estos cambios fisiológicos son la razón principal detrás de este síntoma.
La causa principal de las hemorragias nasales durante el embarazo, especialmente alrededor de la semana 19, radica en dos factores clave. Primero, tu volumen sanguíneo ha aumentado significativamente para apoyar el crecimiento de tu bebé y tu propio cuerpo. Segundo, las hormonas del embarazo, particularmente la progesterona, pueden provocar que las membranas mucosas de tu nariz se hinchen y se vuelvan más sensibles. Imagina que los pequeños vasos sanguíneos dentro de tu nariz están más llenos y frágiles de lo habitual. Esto los hace más propensos a romperse con facilidad, incluso con un estornudo, al sonarse la nariz o simplemente debido a la sequedad del aire.
Comprender que esto es una parte normal de los ajustes de tu cuerpo puede brindar una sensación de calma. No es algo de lo que debas preocuparte excesivamente en la mayoría de los casos, pero saber cómo manejarlo si ocurre puede darte más confianza. Si experimentas una hemorragia nasal, una opción práctica es inclinarte ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, para evitar tragar sangre. Luego, pellizca la parte blanda de tu nariz firmemente con los dedos durante 10 a 15 minutos sin soltar. Este método permite que se forme un coágulo y detenga el sangrado.
Para ayudar a reducir la frecuencia de las hemorragias nasales, especialmente si vives en un clima seco o usas calefacción/aire acondicionado, un humidificador en tu dormitorio puede ser de gran ayuda. Mantener el aire de tu entorno más húmedo puede prevenir que las membranas nasales se resequen y se irriten. Otra opción es utilizar sprays nasales salinos. Estos sprays son suaves y pueden ayudar a mantener la humedad en tus fosas nasales, lo que a su vez reduce la probabilidad de irritación y sangrado. Son una herramienta sencilla y efectiva que muchas personas encuentran útil.
Recuerda que tu cuerpo está haciendo un trabajo increíble al nutrir una nueva vida, y pequeños ajustes como estos son parte del proceso. Mantenerte informada sobre lo que está sucediendo te permite tomar decisiones claras y sentirte más en control. Si bien las hemorragias nasales suelen ser inofensivas y se resuelven por sí solas después del parto, cuando tu volumen sanguíneo regresa a los niveles previos al embarazo, siempre es importante estar atenta a las señales de tu cuerpo. Tu proveedor de atención es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica sobre tu situación.