A las 24 semanas de embarazo, es posible que notes un aumento en la frecuencia de las hemorragias nasales, un síntoma que, aunque puede ser sorprendente, es bastante común y está directamente relacionado con los cambios fisiológicos de esta etapa. Muchas personas embarazadas experimentan lo que se conoce como epistaxis gravídica, y es algo que afecta aproximadamente al 20% de los embarazos, según fuentes como el NHS.
Durante el segundo trimestre, y especialmente alrededor de la semana 24, tu cuerpo está trabajando arduamente para sostener el crecimiento de tu bebé. Esto implica un aumento significativo en el volumen de sangre que circula por tu sistema. Al mismo tiempo, las hormonas del embarazo, en particular la progesterona, pueden causar que las membranas mucosas de tu nariz se hinchen y se vuelvan más sensibles. Esta combinación de mayor flujo sanguíneo y vasos nasales más engrosados y frágiles hace que sea más fácil que se rompan pequeños vasos sanguíneos, resultando en una hemorragia nasal. Comprender esta base fisiológica puede ayudarte a sentirte más tranquila y con mayor claridad sobre lo que está experimentando tu cuerpo.
Cuando ocurre una hemorragia nasal, es natural sentir un poco de alarma, pero hay pasos sencillos y efectivos que puedes tomar para manejarla. Una opción práctica es inclinarte ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, para evitar tragar sangre. Luego, pellizca firmemente la parte blanda de tu nariz, justo debajo del puente óseo, y mantén la presión constante durante 10 a 15 minutos sin soltar. Este método, basado en evidencia, suele ser muy eficaz para detener el sangrado. Después de este tiempo, puedes soltar suavemente y verificar si el sangrado ha cesado.
Para reducir la frecuencia de las hemorragias nasales, especialmente si el ambiente es seco, mantener la humedad en el aire de tu dormitorio con un humidificador puede ser de ayuda. Además, los aerosoles nasales salinos pueden ser una herramienta suave y efectiva para mantener las membranas nasales hidratadas, lo que puede disminuir la irritación y la probabilidad de sangrado. Recuerda que tú tienes la autonomía para decidir qué opciones se sienten mejor para ti y tu cuerpo. Estos son enfoques prácticos que muchas personas encuentran útiles, pero siempre es una buena idea hablar con tu proveedor de atención médica sobre cualquier inquietud específica que tengas. Tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación particular.