A las 37 semanas de embarazo, mientras te acercas al final de esta etapa, es posible que notes algunos cambios en tu cuerpo, y uno de ellos podría ser la aparición de síntomas de una infección por hongos. En este punto avanzado de tu embarazo, comprender lo que sucede es fundamental para mantener la calma y la confianza. Es importante saber que las infecciones vaginales por hongos son entre 2 y 10 veces más comunes durante el embarazo que fuera de él, una realidad que muchas personas embarazadas encuentran sorprendente, pero que tiene una explicación clara y basada en la evidencia.
Esta mayor prevalencia se debe principalmente al aumento de estrógeno en tu cuerpo durante el embarazo. A medida que tu cuerpo se prepara para el parto, los niveles hormonales fluctúan, y el estrógeno, en particular, impulsa un incremento en el glucógeno vaginal. Este glucógeno actúa como una fuente de alimento para la Candida, el hongo responsable de estas infecciones. Comprender este mecanismo puede ofrecerte una sensación de claridad, sabiendo que no es algo que hayas hecho mal, sino una respuesta fisiológica natural de tu cuerpo en esta fase final. Los síntomas típicos que podrías experimentar incluyen un flujo vaginal blanco y espeso, a menudo descrito como similar al requesón, acompañado de picazón intensa y dolor o irritación en la zona vaginal. Es útil recordar que estas infecciones no se transmiten sexualmente.
Cuando se trata de opciones para manejar estos síntomas, la buena noticia es que existen enfoques bien estudiados y considerados seguros. Los antifúngicos tópicos, como el clotrimazol y el miconazol, son la primera línea de tratamiento y se consideran seguros para usar durante todo el embarazo. Estos tratamientos están disponibles sin receta, pero siempre es una buena idea hablar con tu proveedor de atención médica antes de comenzar cualquier medicación, incluso las de venta libre, para asegurarte de que sea la opción más adecuada para tu situación específica. En cuanto al fluconazol oral, la evidencia sugiere que se evita en el primer trimestre debido a un pequeño aumento en el riesgo de defectos cardíacos en algunos estudios, pero una dosis única en el segundo o tercer trimestre generalmente se considera aceptable. La conversación con tu proveedor es clave para tomar una decisión informada que te brinde tranquilidad y confianza en tu plan de cuidado.
Más allá de los tratamientos directos, hay pasos prácticos que puedes considerar para reducir la probabilidad de recurrencia de las infecciones por hongos. La evidencia sugiere que reducir la ingesta de azúcar puede ser beneficioso, ya que el azúcar puede alimentar el crecimiento de la Candida. Además, elegir ropa interior de algodón transpirable en lugar de materiales sintéticos puede ayudar a mantener la zona seca y ventilada, creando un ambiente menos propicio para el crecimiento del hongo. Estos pequeños ajustes en tu rutina diaria pueden contribuir a un mayor bienestar general mientras te preparas para la llegada de tu bebé. En Pregnancy Power Hour, nuestro objetivo es brindarte información clara y basada en evidencia para que te sientas segura y con autonomía en cada decisión que tomes, especialmente en estas últimas semanas cruciales antes del parto. Recuerda que tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación específica.