A las 31 semanas de embarazo, es posible que tu cuerpo esté experimentando una serie de ajustes significativos, y uno de los cambios que algunas personas notan es una mayor susceptibilidad a las infecciones por hongos vaginales, a veces llamadas "candidiasis" o "aftas vaginales" en el lenguaje común. Es un hecho que estas infecciones son entre dos y diez veces más comunes durante el embarazo que en otros momentos, y entender por qué ocurre esto puede ofrecerte una mayor claridad y confianza en cómo abordar la situación.
La razón principal de esta mayor frecuencia en el embarazo, especialmente a medida que avanzan las semanas y los niveles hormonales se mantienen elevados, se debe al aumento de estrógeno. Este incremento hormonal conduce a una mayor producción de glucógeno en la vagina. El glucógeno es, en esencia, un azúcar, y sirve como alimento para la Candida, el hongo que causa estas infecciones. Con una fuente de alimento más abundante, la Candida puede proliferar más fácilmente, llevando a los síntomas característicos.
Reconocer los síntomas es el primer paso para buscar alivio. Si experimentas una secreción vaginal espesa y blanca, a menudo descrita como similar al requesón, junto con picazón y dolor en la zona vaginal, es probable que estés lidiando con una infección por hongos. Es importante recordar que, a pesar de la incomodidad, estas infecciones no se consideran de transmisión sexual. Saber qué buscar puede ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu bienestar durante esta etapa del embarazo.
Cuando se trata de opciones de manejo, los antifúngicos tópicos, como los que contienen clotrimazol o miconazol, son la primera línea de tratamiento y se consideran seguros para usar durante todo el embarazo. Tu proveedor de atención médica puede orientarte sobre cuál es la mejor opción para ti. En algunos casos, si los síntomas son persistentes o severos, una dosis única de fluconazol oral podría ser considerada. Si bien este medicamento se evita en el primer trimestre debido a un pequeño aumento en el riesgo de defectos cardíacos en algunos estudios, generalmente se considera aceptable en el segundo y tercer trimestre, siempre bajo la supervisión y recomendación de tu médico. La conversación con tu proveedor es clave para explorar la opción más adecuada para tu situación específica.
Más allá del tratamiento médico, hay algunas prácticas que muchas personas encuentran útiles para reducir la probabilidad de recurrencia. Una opción podría ser revisar tu ingesta de azúcar, ya que la Candida se alimenta de ella. Otra medida práctica es optar por ropa interior de algodón transpirable, que ayuda a mantener la zona seca y menos propicia para el crecimiento de hongos. Estas pequeñas adaptaciones pueden contribuir a tu comodidad general y a mantener un equilibrio saludable. Recuerda que tu proveedor de atención es tu mejor recurso para cualquier pregunta o inquietud específica sobre tu salud durante el embarazo. Te mereces sentirte tranquila y con la información necesaria para cada paso de este camino.