A las 35 semanas de embarazo, es completamente comprensible si sientes que tus emociones están en una montaña rusa. Esta etapa, tan cercana al parto, trae consigo una mezcla única de anticipación, ansiedad por lo desconocido y una fatiga física considerable que puede amplificar cualquier cambio de humor. No es solo una cuestión de hormonas; la realidad de la inminente llegada de tu bebé y las exigencias físicas del tercer trimestre se combinan para crear un terreno fértil para estas fluctuaciones emocionales.
Es importante recordar que las fluctuaciones de humor son casi universales durante el embarazo. Los cambios hormonales juegan un papel significativo, pero la ansiedad relacionada con el contexto de vida —desde la preparación para el parto hasta los cambios en el hogar— también contribuye enormemente. A las 35 semanas, la preocupación por el parto, la logística posparto y la adaptación a una nueva vida pueden sentirse muy presentes. Como doula, he visto cómo la combinación de la emoción por conocer a su bebé y el agotamiento físico puede hacer que los días se sientan más intensos. Para muchas, la fatiga en el embarazo en esta etapa es profunda, lo que naturalmente afecta el estado de ánimo.
Aunque los altibajos emocionales son una parte esperada del embarazo, es crucial estar atenta a la intensidad y duración de estos sentimientos. Si experimentas un estado de ánimo bajo persistente, desesperanza o ansiedad que va más allá de las olas pasajeras, podría ser una señal de depresión o ansiedad perinatal. Las investigaciones sugieren que estas condiciones afectan a entre el 15% y el 23% de los embarazos, según el BMJ y el ACOG. Reconocer esto no es un signo de debilidad, sino un paso valiente hacia el bienestar. Hablar con tu proveedor de atención es fundamental para explorar estas sensaciones y entender las opciones disponibles. Puedes encontrar más información sobre cómo manejar la ansiedad en el tercer trimestre en nuestro sitio.
Para ayudar a identificar si lo que sientes es más que una fluctuación normal, herramientas como la Escala de Depresión Posnatal de Edimburgo (EPDS) son muy útiles. Esta escala, que se utiliza para detectar tanto la depresión como la ansiedad, es una forma sencilla de evaluar tus sentimientos. Un puntaje igual o superior a 13 en la EPDS sugiere una posible preocupación clínica, lo que indica que es un buen momento para una conversación más profunda con tu equipo de atención médica. El ACOG recomienda realizar esta evaluación al menos una vez durante el embarazo y nuevamente en las visitas posparto, a uno y tres meses. Es un recurso valioso para asegurar que recibes el apoyo adecuado. La preparación para el parto también puede influir en tu estado de ánimo, ya que la sensación de control puede reducir la ansiedad.