En la semana 34 de embarazo, es completamente comprensible sentir una intensificación de los cambios de humor, ya que la combinación de la fatiga física, la creciente anticipación del parto y la ansiedad propia del tercer trimestre pueden sentirse abrumadoras. Las fluctuaciones en el estado de ánimo son casi universales durante el embarazo, impulsadas tanto por los significativos cambios hormonales como por las ansiedades inherentes al contexto de vida que acompaña a la espera de un bebé. A medida que se acerca el parto, es natural que la mente y el cuerpo experimenten una serie de emociones, desde la emoción hasta la preocupación, y la fatiga acumulada en esta etapa avanzada puede exacerbar estas sensaciones.
Es importante diferenciar entre estas fluctuaciones emocionales esperadas y un estado de ánimo bajo, desesperanza o ansiedad que persiste más allá de olas pasajeras. Sentimientos persistentes pueden indicar un trastorno de estado de ánimo perinatal, como depresión o ansiedad, que afecta a un porcentaje significativo de embarazos, entre el 15% y el 23%. Reconocer esta distinción es un paso fundamental para buscar el apoyo adecuado. No se trata de una debilidad, sino de una respuesta biológica y emocional que merece atención y comprensión. Tu bienestar emocional es una parte vital de tu salud general durante el embarazo, y comprender lo que estás experimentando te permite tomar decisiones informadas sobre tu cuidado.
Para ayudar a identificar si lo que sientes va más allá de los cambios de humor típicos, herramientas como la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS) se utilizan para detectar tanto la depresión como la ansiedad. Una puntuación de 13 o más en esta escala sugiere una probable preocupación clínica que merece ser explorada con tu proveedor. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda realizar un cribado al menos una vez durante el periodo prenatal y nuevamente en las visitas posparto de uno y tres meses. Este cribado es una oportunidad para abrir una conversación honesta sobre cómo te sientes y asegurar que recibas el apoyo que puedas necesitar.
Es fundamental saber que los trastornos del estado de ánimo perinatales no tratados conllevan riesgos para los resultados del embarazo y del bebé. Sin embargo, existen opciones basadas en evidencia para el apoyo y el manejo. La terapia, por ejemplo, es una herramienta efectiva que muchas personas encuentran útil para procesar sus emociones y desarrollar estrategias de afrontamiento. Además, ciertos medicamentos, como los ISRS (la sertralina es el más estudiado en el embarazo), son opciones seguras y pueden ser considerados en colaboración con tu equipo de atención médica. Recuerda, tú tienes la autonomía para decidir el camino que mejor se adapte a tus necesidades, y tu proveedor es tu mejor recurso para guiarte en estas conversaciones y explorar las opciones disponibles para tu situación específica.