A las 31 semanas de embarazo, es completamente comprensible sentir una mezcla de emociones intensas. Esta etapa final del tercer trimestre trae consigo una combinación única de anticipación por la llegada de tu bebé y, a menudo, un aumento en la fatiga física, lo que puede intensificar cualquier fluctuación emocional. Las hormonas continúan siendo un factor importante, pero el cansancio acumulado, la preparación para el parto y los cambios inminentes en la vida pueden generar una sensación de ansiedad que se suma a la experiencia.
Es importante distinguir entre estas olas emocionales pasajeras, que son casi universales durante el embarazo, y un estado de ánimo bajo persistente, desesperanza o ansiedad que va más allá de lo habitual. La investigación sugiere que entre el 15% y el 23% de los embarazos pueden verse afectados por depresión o ansiedad perinatal. Reconocer estas señales es un paso fundamental para buscar el apoyo adecuado y tomar decisiones informadas sobre tu bienestar.
Para ayudar a identificar estas preocupaciones, herramientas como la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS) son utilizadas para detectar tanto la depresión como la ansiedad. Si tu puntuación en la EPDS es igual o superior a 13, esto podría indicar una preocupación clínica que merece atención. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda realizar un cribado al menos una vez durante el embarazo y nuevamente en las visitas de uno y tres meses posparto, subrayando la importancia de una detección temprana y continua.
Es crucial recordar que las condiciones de salud mental perinatal no tratadas pueden tener riesgos tanto para el embarazo como para el bebé. Sin embargo, hay opciones basadas en evidencia disponibles para brindar apoyo. La terapia, que ofrece un espacio seguro para procesar emociones y desarrollar estrategias de afrontamiento, es una de ellas. Además, ciertos antidepresivos, como la sertralina (el más estudiado en el embarazo), son opciones que tu proveedor de atención médica podría considerar contigo. Recuerda, tú decides qué camino es el adecuado para ti, siempre en colaboración con tu equipo de atención médica para asegurar el enfoque más calmado y claro para tu situación específica.