A las 36 semanas de embarazo, es completamente comprensible si sientes que la digestión se ha vuelto aún más lenta. Este es un momento en el que el estreñimiento, o lo que a menudo llamamos una digestión más pausada, puede volverse más notorio. La progesterona, esa hormona tan esencial para mantener tu embarazo, sigue trabajando para relajar los músculos lisos de tu cuerpo, y esto incluye los intestinos, lo que ralentiza el tránsito digestivo. Es una de las razones por las que muchas personas experimentan este síntoma en el primer trimestre y, de nuevo, a medida que el embarazo avanza.
En esta etapa final del tercer trimestre, la situación se complica un poco más. Tu útero ha crecido considerablemente y está ejerciendo una presión significativa sobre tus intestinos. Esta compresión física puede dificultar aún más el movimiento regular de las heces. Además, si estás tomando suplementos de hierro, que son muy comunes y a menudo necesarios en el embarazo tardío para apoyar tu creciente volumen sanguíneo y las necesidades del bebé, estos pueden ser un factor que contribuya al estreñimiento. Es una combinación de factores que puede hacer que te sientas incómoda, pero es una experiencia común y hay maneras de abordarla con calma y claridad. Explorar opciones para manejar la fatiga en el tercer trimestre o cómo prepararse para el parto también puede ser útil en esta etapa.
La buena noticia es que hay enfoques basados en la evidencia que pueden ofrecerte apoyo. Mantener una ingesta adecuada de fibra y agua es fundamental. Las pautas sugieren consumir entre 25 y 30 gramos de fibra al día y beber al menos ocho vasos de agua. Pequeños ajustes en tu dieta, como incluir más frutas, verduras y cereales integrales, pueden marcar una diferencia. Recuerda que tú tienes el poder de decidir qué opciones resuenan mejor contigo y con tu cuerpo. Si te interesa saber más sobre el bienestar integral en esta etapa, puedes revisar recursos sobre movimiento suave en el embarazo o apoyo al sistema nervioso.
Si los cambios en la dieta y la hidratación no son suficientes, existen suplementos que se consideran seguros y efectivos. El docusato de sodio (como Colace) es una opción ampliamente considerada segura durante todo el embarazo. Los suplementos de fibra como el psyllium (Metamucil) y la metilcelulosa (Citrucel) también pueden ser de gran ayuda. Para casos más persistentes, el polietilenglicol (Miralax) se considera seguro y eficaz. Los laxantes estimulantes, como los que contienen sen o bisacodilo, suelen reservarse para uso a corto plazo. Siempre te animo a tener una conversación abierta con tu proveedor de atención médica sobre cualquier inquietud o antes de introducir nuevos suplementos, ya que es tu mejor recurso para tu situación específica.