A las 35 semanas de embarazo, te encuentras en la recta final de tu tercer trimestre, y es completamente normal sentir una mezcla de emoción y anticipación. Tu cuerpo y tu bebé están trabajando arduamente para prepararse para el gran día. Es un momento para seguir cultivando la calma, la claridad y la confianza en este proceso tan personal.
Qué está pasando con el bebé
Tu bebé, ahora del tamaño de un melón cantalupo, está alcanzando hitos importantes en su desarrollo. Sus huesos, con la notable excepción de su cráneo, se están endureciendo. Esta flexibilidad en el cráneo es una adaptación maravillosa para facilitar el paso por el canal de parto. Los pulmones de tu bebé están casi completamente maduros, listos para respirar aire por primera vez. También está acumulando capas de grasa bajo la piel, lo que le ayudará a regular su temperatura corporal una vez que nazca. Su sistema inmunológico continúa desarrollándose, recibiendo anticuerpos protectores a través de la placenta, lo que le proporcionará una primera línea de defensa.
Qué podrías estar sintiendo
En esta etapa, es común experimentar una variedad de sensaciones físicas. La presión en la pelvis puede ser más notoria a medida que el bebé desciende, lo que a veces se describe como una sensación de "aligeramiento" en la parte superior del abdomen, pero con más peso en la parte inferior. Las contracciones de Braxton Hicks pueden volverse más frecuentes e intensas, sirviendo como una práctica para el útero. La fatiga puede regresar, ya que tu cuerpo está trabajando horas extras y el sueño puede ser más intermitente. Emocionalmente, podrías sentir una oleada de energía para "anidar", preparando el hogar para la llegada del bebé, o quizás una creciente ansiedad sobre el parto y la maternidad. Todas estas emociones son parte de la experiencia y son válidas.