A las 15 semanas de embarazo, es posible que notes que tu cuerpo está experimentando una serie de ajustes, y uno de ellos puede ser una mayor susceptibilidad a las infecciones por hongos vaginales, a menudo conocidas como "candidiasis del embarazo". Es una realidad que muchas personas experimentan, y comprender por qué sucede puede ofrecerte una mayor claridad y tranquilidad. Durante el embarazo, los cambios hormonales son profundos, y en este punto del segundo trimestre, el aumento de estrógeno juega un papel significativo. Este incremento hormonal lleva a un aumento del glucógeno en las paredes vaginales, que es esencialmente un tipo de azúcar. Desafortunadamente, este glucógeno adicional puede convertirse en un alimento ideal para la Candida, el hongo responsable de estas infecciones.
De hecho, la evidencia sugiere que las infecciones por hongos vaginales son entre 2 y 10 veces más comunes durante el embarazo que en otros momentos de la vida. Esto no es un reflejo de una higiene deficiente ni de algo que hayas hecho mal; es simplemente una consecuencia fisiológica de los cambios que tu cuerpo está realizando para nutrir a tu bebé. Los síntomas típicos de una infección por hongos incluyen un flujo vaginal espeso y blanco, a menudo descrito como similar al requesón, junto con picazón intensa y una sensación general de dolor o irritación en la zona vaginal. Es importante recordar que estas infecciones no se transmiten sexualmente, aunque los síntomas pueden ser incómodos y preocupantes.
Cuando se trata de abordar una infección por hongos durante el embarazo, hay opciones disponibles que tu proveedor de atención médica puede discutir contigo. Los tratamientos antifúngicos tópicos, como los que contienen clotrimazol o miconazol, son la primera línea de defensa y se consideran seguros para usar durante todo el embarazo. Estos tratamientos se aplican directamente en la zona afectada y trabajan para reducir el crecimiento del hongo. La decisión sobre el tratamiento siempre es tuya, en colaboración con tu equipo médico, para asegurarte de que te sientas cómoda y segura con el plan.
En algunos casos, y especialmente en el segundo y tercer trimestre, una dosis única de fluconazol oral puede ser considerada. Sin embargo, es crucial señalar que el fluconazol oral se evita generalmente en el primer trimestre debido a un pequeño aumento del riesgo de defectos cardíacos en algunos estudios. A las 15 semanas, ya te encuentras en el segundo trimestre, lo que amplía las opciones de tratamiento bajo la guía de tu proveedor. La prioridad es siempre tu bienestar y el de tu bebé, y tu proveedor es tu mejor recurso para determinar el enfoque más adecuado para tu situación específica.
Más allá de los tratamientos médicos, hay algunas medidas prácticas que muchas personas encuentran útiles para reducir la recurrencia de las infecciones por hongos. Una de ellas es considerar la reducción del consumo de azúcar. Dado que el hongo se alimenta de azúcar, limitar su ingesta puede ayudar a crear un ambiente menos favorable para su crecimiento. Otra sugerencia práctica es optar por ropa interior de algodón transpirable. El algodón permite una mejor circulación del aire, lo que ayuda a mantener la zona seca y menos propensa al crecimiento de hongos. Estos pequeños ajustes pueden contribuir a tu comodidad y a un mayor equilibrio en tu bienestar vaginal durante el embarazo. Recuerda que tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación específica.