A las 14 semanas de embarazo, a medida que te adentras en el segundo trimestre, es posible que te encuentres con un síntoma que, aunque común, puede generar cierta incomodidad: la candidiasis vaginal, o como se le conoce popularmente, la infección por levaduras. Es un momento en el que tu cuerpo continúa adaptándose a la gestación, y comprender estos cambios puede brindarte una mayor sensación de calma y control.
Durante el embarazo, las infecciones por levaduras son entre 2 y 10 veces más frecuentes que en otros momentos de la vida. Este aumento se debe principalmente a un incremento impulsado por el estrógeno en el glucógeno vaginal, una sustancia que, lamentablemente, sirve de alimento para la Candida, el hongo responsable de estas infecciones. Es una parte natural de cómo tu cuerpo se ajusta, y no es algo de lo que debas sentirte avergonzada o preocupada en exceso. Reconocer los síntomas es el primer paso para abordarlos con confianza.
Los síntomas típicos de una infección por levaduras incluyen un flujo vaginal espeso y blanco, a menudo descrito como similar al requesón, junto con picazón y sensación de dolor en la zona vaginal. Es importante recordar que esta condición no se transmite sexualmente. Si bien puede ser molesto, existen opciones para encontrar alivio. Los antifúngicos tópicos, como el clotrimazol y el miconazol, son tratamientos de primera línea y se consideran seguros para usar durante todo el embarazo. Tu proveedor de atención médica puede orientarte sobre cuál es la mejor opción para tu situación específica.
Si bien los tratamientos tópicos son la primera elección, en el segundo y tercer trimestre, una dosis única de fluconazol oral generalmente se considera aceptable, aunque se evita en el primer trimestre debido a un pequeño aumento en el riesgo de defectos cardíacos en algunos estudios. Esta es una conversación importante para tener con tu médico o partera, ya que ellos son tu mejor recurso para decisiones de tratamiento. Además de las opciones médicas, algunas prácticas de bienestar pueden ayudar a reducir la recurrencia. Considerar disminuir la ingesta de azúcar y optar por ropa interior de algodón transpirable son pasos sencillos que muchas personas encuentran útiles para mantener un ambiente vaginal equilibrado. Recuerda, tienes la autonomía para tomar decisiones informadas sobre tu bienestar, siempre en colaboración con tu equipo de atención médica.