A las 17 semanas de embarazo, tu cuerpo está experimentando una serie de cambios fascinantes, y uno de ellos puede hacer que las infecciones por hongos vaginales, a veces llamadas candidiasis, sean más frecuentes. Es una realidad que muchas personas embarazadas experimentan, siendo entre 2 y 10 veces más comunes durante el embarazo que en otros momentos, según fuentes como el NHS y Cochrane. Comprender por qué esto sucede puede brindarte una mayor claridad y confianza.
La razón principal de esta mayor incidencia se debe a un aumento impulsado por el estrógeno en el glucógeno vaginal. Este glucógeno adicional actúa como alimento para la Candida, el hongo responsable de estas infecciones. No es algo de lo que debas preocuparte en exceso, pero sí es útil estar atenta a las señales que tu cuerpo te envía. Los síntomas típicos incluyen un flujo blanco espeso, a menudo descrito como similar al requesón, así como picazón y sensación de dolor en la zona vaginal. Es importante recordar que esto no se considera una infección de transmisión sexual.
Cuando se trata de opciones para manejar una infección por hongos, la buena noticia es que existen enfoques bien establecidos y considerados seguros durante el embarazo. Los antifúngicos tópicos, como el clotrimazol o el miconazol, son la primera línea de tratamiento y se consideran seguros en cualquier etapa del embarazo. Si bien el fluconazol oral se evita en el primer trimestre debido a un pequeño aumento en el riesgo de defectos cardíacos en algunos estudios, una dosis única en el segundo o tercer trimestre generalmente se considera aceptable. Tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para determinar el plan de tratamiento más adecuado para tu situación específica.
Más allá del tratamiento médico, hay algunas prácticas sencillas que muchas personas encuentran útiles para reducir la recurrencia de estas infecciones. Una opción podría ser explorar la reducción del consumo de azúcar, ya que el azúcar puede contribuir al crecimiento de la Candida. Otra medida práctica es optar por ropa interior de algodón transpirable, que ayuda a mantener la zona seca y ventilada. Recuerda, mi papel como doula de nacimiento es ofrecerte información basada en evidencia y apoyo para que puedas tomar decisiones informadas y sentirte más tranquila y segura. Siempre consulta a tu proveedor de atención médica para cualquier diagnóstico o tratamiento.