A las 37 semanas de embarazo, es muy común experimentar congestión nasal, un síntoma que muchas personas encuentran particularmente notorio en el tercer trimestre. Esta congestión, a menudo llamada rinitis del embarazo, no es un resfriado, sino una respuesta fisiológica a los profundos cambios que tu cuerpo está experimentando. La evidencia sugiere que afecta a entre el 20% y el 30% de los embarazos, lo que la convierte en una experiencia compartida por muchas futuras madres. Es importante reconocer que no estás sola en esto y que es una parte normal del proceso.
La causa principal de esta congestión a las 37 semanas se atribuye a la hinchazón de las membranas nasales, un efecto directo del aumento de los niveles de estrógeno en tu cuerpo. Además, el incremento general del volumen sanguíneo durante el embarazo contribuye a esta sensación de nariz tapada. Estos factores combinados crean un ambiente donde las vías nasales se sienten más estrechas y congestionadas, lo que puede ser una molestia, especialmente al intentar descansar o respirar profundamente. En esta etapa final del embarazo, es natural que busques comodidad, y la congestión nasal puede ser un obstáculo para ello.
Lo que muchas personas encuentran tranquilizador es que esta congestión nasal suele seguir un patrón predecible. Típicamente, comienza en el segundo trimestre, pero es en el tercer trimestre, justo donde te encuentras a las 37 semanas, cuando tiende a alcanzar su punto máximo. Esto significa que la intensidad que experimentas ahora es muy probable que sea la más fuerte, y es una señal de que tu cuerpo se está preparando para el parto. La buena noticia es que, una vez que nazca tu bebé, este síntoma suele resolverse con bastante rapidez, generalmente dentro de una o dos semanas después del parto. Es un recordatorio de lo increíblemente adaptable que es tu cuerpo y de cómo cada cambio tiene un propósito, aunque a veces sea incómodo.
Comprender que esta congestión es una parte esperada del embarazo en esta etapa puede ayudarte a abordarla con mayor calma y claridad. No es algo que debas "soportar" sin buscar alivio. Hay opciones seguras y respaldadas por la evidencia para ayudarte a manejar la incomodidad. Como doula de parto, mi objetivo es ofrecerte información basada en evidencia para que puedas tomar decisiones informadas sobre tu bienestar. Recuerda que tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica sobre tu situación, pero conocer las causas y el curso típico de la rinitis del embarazo puede brindarte una sensación de mayor control y confianza en esta etapa final.