A las 35 semanas de embarazo, es posible que experimentes una congestión nasal que se siente más persistente o pronunciada. Esta sensación de tener la nariz tapada, a menudo llamada rinitis del embarazo, es una experiencia común para muchas personas en esta etapa. La evidencia sugiere que afecta a un porcentaje significativo de embarazos, y su aparición o intensificación en el tercer trimestre, como ahora, es completamente normal.
La causa principal de esta congestión está vinculada a los cambios fisiológicos de tu cuerpo durante el embarazo. El aumento de los niveles de estrógeno, que son particularmente elevados en el tercer trimestre, puede provocar una hinchazón en las membranas mucosas de la nariz. Además, el incremento en el volumen sanguíneo total de tu cuerpo, necesario para apoyar el crecimiento de tu bebé, también contribuye a que los vasos sanguíneos de la nariz se dilaten y se inflamen. Es una manifestación más de cómo tu cuerpo se adapta para nutrir una nueva vida, y aunque puede ser incómoda, es un proceso natural y temporal.
Es importante recordar que esta congestión es una condición benigna y no suele ser motivo de preocupación. No está relacionada con alergias o resfriados, aunque puede sentirse similar. El hecho de que estés en la semana 35 significa que estás en el pico de este síntoma para muchas personas, lo que puede explicar cualquier aumento en la incomodidad. La buena noticia es que, al igual que muchos otros síntomas del embarazo, la rinitis tiende a resolverse por sí sola. La investigación indica que la congestión nasal relacionada con el embarazo generalmente desaparece en una o dos semanas después del parto, una vez que los niveles hormonales y el volumen sanguíneo regresan a sus estados previos al embarazo. Mientras tanto, hay opciones que puedes explorar para encontrar algo de alivio y mantener la comodidad en tu día a día.
En Pregnancy Power Hour, nuestro enfoque es brindarte claridad y opciones basadas en evidencia para que te sientas más tranquila y segura. Comprender por qué tu cuerpo está haciendo lo que hace puede ser increíblemente empoderador. A las 35 semanas, con el parto acercándose, tener herramientas para manejar pequeñas molestias como esta puede hacer una gran diferencia en tu bienestar general. Recuerda que tú tienes la autonomía para decidir qué enfoques te resuenan más, siempre en colaboración con tu equipo de atención médica.