A las 36 semanas de embarazo, es bastante común experimentar congestión nasal, un fenómeno conocido como rinitis del embarazo, que para muchas personas alcanza su punto máximo en este tercer trimestre. Como doula de nacimiento, he observado que muchas futuras madres en esta etapa final del embarazo se sorprenden por la persistencia de esta congestión, a menudo preguntándose si es un resfriado sin fin. Sin embargo, es importante saber que esta 'nariz tapada del embarazo' es una respuesta fisiológica esperada.
Esta congestión, que afecta a entre el 20 y el 30% de los embarazos, se debe principalmente a un aumento en los niveles de estrógeno, que provoca la hinchazón de las membranas nasales. Además, el mayor volumen de sangre que circula por tu cuerpo durante el embarazo contribuye a esta sensación de plenitud. Es un recordatorio de lo increíblemente adaptable que es tu cuerpo, aunque a veces estas adaptaciones puedan resultar incómodas. La evidencia sugiere que estos cambios son una parte normal de la preparación de tu cuerpo para el nacimiento y la maternidad.
Si bien la rinitis del embarazo puede haber comenzado en el segundo trimestre, es en el tercer trimestre, y particularmente a las 36 semanas, cuando muchas personas sienten que está en su punto más álgido. La buena noticia es que, para la mayoría, este síntoma se resuelve de forma natural y bastante rápido, generalmente dentro de una o dos semanas después del parto. Saber esto puede ofrecer una sensación de calma, sabiendo que no es una condición permanente y que pronto volverás a respirar con mayor facilidad.
Entender la causa y la temporalidad de esta congestión puede ayudarte a tomar decisiones informadas sobre cómo manejarla. No se trata de 'aguantar', sino de encontrar opciones que te brinden comodidad mientras tu cuerpo se prepara para el nacimiento. Recuerda que tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica o para discutir las opciones que mejor se adapten a tu situación individual, ya que esta información es una guía de bienestar general y no sustituye el consejo médico.