En la semana 28 de embarazo, las fluctuaciones emocionales pueden sentirse particularmente intensas, ya que la ansiedad por la recta final, la anticipación del parto y la creciente fatiga física se combinan con los cambios hormonales. Es un momento en el que muchas personas embarazadas experimentan una mezcla de emoción y preocupación, lo que puede manifestarse como cambios de humor más pronunciados que en trimestres anteriores. Comprender que estas experiencias son comunes puede ofrecer una base de calma mientras navegamos por este período.
Las fluctuaciones en el estado de ánimo son casi universales durante el embarazo, impulsadas tanto por los significativos cambios hormonales como por las ansiedades inherentes al contexto vital de la gestación. A medida que te acercas al tercer trimestre, la realidad de la llegada del bebé se vuelve más palpable, y esto puede generar pensamientos y sentimientos complejos. Es posible que te encuentres más sensible, experimentando picos de alegría seguidos de momentos de irritabilidad o tristeza. Estos cambios son una parte esperada del proceso, y no hay una forma "correcta" o "incorrecta" de sentirlos. En Pregnancy Power Hour, nos enfocamos en ofrecerte claridad y autonomía para que puedas tomar decisiones informadas sobre tu bienestar. Si deseas explorar más sobre cómo manejar el cansancio, te invitamos a revisar nuestro recurso sobre la fatiga en el embarazo.
Sin embargo, es importante diferenciar entre las fluctuaciones de ánimo esperadas y una preocupación más persistente. Si experimentas un estado de ánimo bajo, desesperanza o ansiedad que va más allá de las olas pasajeras, podría ser una señal de depresión o ansiedad perinatal. La evidencia sugiere que estas condiciones afectan entre el 15% y el 23% de los embarazos, según fuentes como el BMJ y el ACOG. Reconocer estos sentimientos es un paso valioso hacia el autocuidado. No estás sola en esto, y hay apoyo disponible.
Para ayudar a identificar estas preocupaciones, se utiliza la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS), que evalúa tanto la depresión como la ansiedad. Una puntuación igual o superior a 13 sugiere una posible preocupación clínica. El ACOG recomienda realizar un cribado al menos una vez durante el prenatal y nuevamente en las visitas posparto de uno y tres meses. Si te sientes abrumada, una opción podría ser hablar con tu proveedor de atención médica. Abordar estas preocupaciones es fundamental, ya que los trastornos del estado de ánimo perinatales no tratados conllevan riesgos para el embarazo y los resultados del bebé. Las opciones basadas en la evidencia incluyen la terapia y los ISRS, siendo la sertralina uno de los más estudiados. Recuerda que tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación específica. Para más información sobre cómo mantener la calma, puedes consultar nuestra guía sobre el apoyo al sistema nervioso en el embarazo. También puedes encontrar información útil sobre cómo manejar el estrés diario en nuestro artículo sobre la gestión de la ansiedad en el embarazo.