A medida que te acercas a la fecha de parto a las 39 semanas de embarazo, es posible que notes que tus encías están más sensibles o incluso sangran al cepillarte o usar hilo dental. Este fenómeno, a menudo conocido como gingivitis del embarazo, es una experiencia común para muchas personas embarazadas. De hecho, la American Academy of Periodontology señala que entre el 60% y el 75% de los embarazos se ven afectados por la gingivitis.
En esta etapa final del tercer trimestre, tus niveles de estrógeno y progesterona están en su punto máximo, lo que puede hacer que el tejido de tus encías sea significativamente más sensible a la placa dental. Esto significa que incluso una pequeña acumulación de placa que antes no causaba problemas, ahora puede provocar inflamación y sangrado. Es comprensible que te preocupe cualquier sangrado, especialmente tan cerca del parto. Sin embargo, es importante saber que, aunque común, la gingivitis del embarazo no debe ignorarse. La Asociación Dental Americana (ADA) y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) han destacado que la enfermedad periodontal no tratada durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. Esto subraya la importancia de mantener una buena salud bucal.
La buena noticia es que el cuidado dental durante el embarazo es seguro y recomendado. Las limpiezas dentales profesionales son seguras, e incluso las radiografías dentales son seguras con el uso de un delantal de plomo para proteger tu abdomen. Si bien el segundo trimestre suele ser el momento preferido para trabajos dentales electivos, una limpieza en la semana 39 sigue siendo una opción segura si tu proveedor de atención dental lo considera necesario. Esto te ofrece una oportunidad para abordar cualquier inquietud y asegurar que tu boca esté lo más sana posible antes del nacimiento de tu bebé.
Sentir que tus encías sangran puede ser una preocupación adicional en un momento en el que ya te estás preparando para el parto. Sin embargo, tomar medidas proactivas para cuidar tu boca puede brindarte una sensación de calma y control. Pequeños ajustes en tu rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en cómo se sienten tus encías. Recuerda que tienes la autonomía para discutir cualquier inquietud con tu dentista y tu proveedor de atención médica. Ellos son tus mejores recursos para guiarte en tu situación específica, asegurando que tanto tú como tu bebé estén bien cuidados mientras te acercas a la fecha de parto.