A las 38 semanas de embarazo, es común notar que tus encías sangran con facilidad, un fenómeno a menudo conocido como gingivitis del embarazo. En esta etapa final del tercer trimestre, tu cuerpo está experimentando una oleada de cambios hormonales, particularmente en los niveles de estrógeno y progesterona. Estas hormonas pueden aumentar la sensibilidad del tejido de tus encías a la placa dental, lo que significa que incluso una pequeña acumulación puede provocar inflamación y sangrado.
Es comprensible que esto pueda generar preocupación, especialmente cuando te acercas al final de tu embarazo. Sin embargo, es importante saber que la gingivitis del embarazo afecta a una gran mayoría de personas embarazadas, entre el 60% y el 75%. Esto subraya que es una parte bastante habitual de la experiencia gestacional. La buena noticia es que hay pasos sencillos y efectivos que puedes tomar para manejarlo y mantener tu salud bucal.
La investigación sugiere que la enfermedad periodontal no tratada durante el embarazo puede estar asociada con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. Por esta razón, mantener una buena higiene bucal es más importante que nunca. La Asociación Dental Americana (ADA) y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) coinciden en que las limpiezas dentales durante el embarazo son seguras y recomendadas. De hecho, la mayoría de los procedimientos dentales, incluyendo radiografías con protección abdominal, son seguros durante el embarazo, siendo el segundo trimestre el momento preferido para trabajos electivos.
En esta etapa de 38 semanas, tu enfoque está en prepararte para el nacimiento, y cuidar tus encías es una parte más de ese cuidado integral. Hablar con tu dentista sobre cualquier preocupación es siempre una buena idea. Recuerda que tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para tu situación específica, y un enfoque colaborativo con tu dentista puede ofrecerte la mayor tranquilidad.