La hemorragia posparto, o sangrado abundante después del nacimiento de tu bebé, es una complicación seria que, aunque no es común, es crucial entender para tu tranquilidad y seguridad. Como doula, mi objetivo es ofrecerte claridad y apoyo para que te sientas más informada y con confianza, incluso ante temas que pueden parecer intimidantes.
Qué es
La hemorragia posparto (HPP) se define clínicamente como una pérdida de sangre superior a 500 ml después de un parto vaginal o superior a 1000 ml después de una cesárea. Es una de las principales causas de mortalidad materna a nivel mundial, lo que subraya la importancia de una respuesta rápida y efectiva por parte de tu equipo de atención.
La causa más común de HPP es la atonía uterina, que significa que el útero no se contrae lo suficiente después de que el bebé nace y la placenta se desprende. Normalmente, estas contracciones ayudan a comprimir los vasos sanguíneos en el lugar donde estaba adherida la placenta, evitando un sangrado excesivo. Cuando el útero no se contrae eficazmente, esos vasos permanecen abiertos y el sangrado continúa.
Cómo suele sentirse
Si bien la definición clínica es sobre el volumen de sangre, lo que tú podrías notar es un sangrado mucho más abundante de lo esperado. Esto podría manifestarse como empapar rápidamente una compresa grande en poco tiempo, o la presencia de coágulos de sangre grandes. Es natural sentirte un poco débil o mareada después del parto, pero si estas sensaciones son intensas o empeoran, o si sientes que tu corazón late muy rápido, es una señal importante de que algo no está bien y necesitas comunicarte con tu equipo de atención de inmediato. La clave es confiar en tu intuición y no dudar en expresar tus preocupaciones.