Qué es
El síndrome HELLP, que significa Hemólisis, Enzimas hepáticas Elevadas y Plaquetas Bajas, es una variante grave de la preeclampsia, una condición que merece nuestra atención y comprensión profunda. No es una condición común, afectando a un pequeño porcentaje de todos los embarazos —entre el 0.5% y el 0.9%—, pero cuando se presenta, es una emergencia médica que requiere acción inmediata. Es importante saber que entre el 10% y el 20% de las personas con preeclampsia grave pueden desarrollar HELLP. Esta condición no solo conlleva riesgos para la persona gestante, como la ruptura hepática, la coagulación intravascular diseminada (CID), la insuficiencia renal aguda o un accidente cerebrovascular, sino que también tiene un impacto en la salud materna. Como doula, mi objetivo es ayudarte a sentirte informada y con claridad sobre estas posibilidades, para que puedas colaborar de manera efectiva con tu equipo de atención y tomar decisiones con confianza.
Qué suele sentirse
Los síntomas del síndrome HELLP pueden ser sutiles al principio y a menudo se confunden con otras afecciones comunes del embarazo, como la gripe o una gastritis. Es por eso que estar atenta a las señales de tu cuerpo es tan importante. Muchas personas describen un dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen o en la boca del estómago (epigastrio), acompañado de náuseas, vómitos y una sensación general de malestar o fatiga. Dada esta similitud, el diagnóstico puede ser un desafío inicial. Lo que hace que el síndrome HELLP sea particularmente importante de reconocer es que no siempre se presenta antes del parto; entre el 20% y el 30% de los casos pueden manifestarse después de que el bebé ha nacido. Esto subraya la importancia de seguir atenta a tu bienestar durante el período posparto y no dudar en contactar a tu proveedor si algo no se siente bien, incluso después de haber dado a luz.