A las 38 semanas de embarazo, es muy común que la acidez estomacal, o el reflujo ácido, se sienta más pronunciada que nunca, ya que tu bebé está ocupando un espacio considerable y ejerciendo presión directa sobre tu estómago y diafragma. Esta etapa avanzada del embarazo es un momento en el que el cuerpo está haciendo ajustes significativos, y la incomodidad digestiva puede ser una parte de ello.
Este aumento en la incomodidad es una experiencia compartida por muchas personas embarazadas; de hecho, la acidez estomacal afecta entre el 40% y el 80% de los embarazos, y la evidencia sugiere que suele alcanzar su punto máximo en el tercer trimestre. En estas últimas semanas, la combinación de la hormona progesterona, que relaja el esfínter esofágico inferior (la válvula entre el esófago y el estómago), y la presión física del útero en crecimiento sobre el estómago, crea un ambiente donde el reflujo ácido es casi inevitable para algunas. La sensación de ardor que sube por el pecho es una señal de que el contenido del estómago está regresando al esófago, y a las 38 semanas, esa presión extra del bebé puede hacer que cada comida, o incluso cada movimiento, parezca un desafío. Entender que esto es una parte normal y fisiológica del embarazo avanzado puede traer un poco de calma. No es algo que estés haciendo mal; es simplemente tu cuerpo adaptándose a la vida que crece en su interior.
Como doula de espectro completo capacitada, mi enfoque es brindarte información basada en evidencia y opciones prácticas para navegar estos síntomas con mayor claridad y confianza. Mi rol es ofrecerte orientación de bienestar y educación, no atención médica. Para cualquier preocupación específica o para el manejo de tus síntomas, tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso. Afortunadamente, existen estrategias respaldadas por la evidencia que pueden ofrecer alivio. La primera línea de acción, y considerada segura durante todo el embarazo, son los antiácidos a base de carbonato de calcio, como Tums o Rolaids. Si estos no son suficientes, tu proveedor podría sugerir opciones como la famotidina (Pepcid), que también se considera segura. En casos donde los síntomas persisten y son más severos, medicamentos como el omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones (IBP) son generalmente considerados seguros en el segundo y tercer trimestre. Es importante que cualquier decisión sobre medicación se tome en colaboración con tu equipo de atención médica, quienes pueden ofrecerte la orientación más adecuada para tu situación particular.
Más allá de las opciones farmacológicas, hay ajustes en el estilo de vida que pueden marcar una diferencia significativa, especialmente durante la noche. Elevar la cabecera de tu cama entre 6 y 8 pulgadas puede ayudar a que la gravedad trabaje a tu favor, reduciendo el reflujo mientras duermes. Pequeños cambios en tus hábitos alimenticios, como comer porciones más pequeñas y evitar alimentos desencadenantes, también pueden contribuir a tu comodidad. Recuerda que cada persona es diferente, y lo que funciona para una puede no ser lo ideal para otra. Lo importante es explorar las opciones y hacer elecciones informadas que te brinden el mayor bienestar posible en estas últimas semanas de tu embarazo.
Common questions
¿Por qué la acidez estomacal es peor a las 38 semanas?
A esta altura, el bebé ejerce mucha presión sobre tu estómago y diafragma, sumado a la progesterona que relaja el esfínter esofágico, intensificando el reflujo.
¿Son seguros los antiácidos comunes como Tums?
Sí, los antiácidos a base de carbonato de calcio (como Tums o Rolaids) se consideran seguros para usar durante todo el embarazo para aliviar la acidez.
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Brittany Nance · Pregnancy Wellness Consultant · full-spectrum doula
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