A las 39 semanas de embarazo, es común que la sensación de hinchazón y los gases persistan, una experiencia que muchas personas embarazadas conocen bien desde las primeras etapas. La progesterona, esa hormona vital para mantener el embarazo, tiene un efecto secundario conocido: ralentiza la motilidad intestinal. Este proceso digestivo más lento no es una novedad a las 39 semanas; de hecho, es una constante que acompaña a la mayoría de los embarazos desde el principio. Comprender que esta lentitud es una parte normal de cómo tu cuerpo se adapta puede aportar una sensación de calma, incluso cuando la incomodidad es real. No estás sola en esta experiencia, y es un recordatorio de que tu cuerpo está trabajando arduamente para prepararse para el parto.
Para manejar esta sensación a medida que te acercas al final del tercer trimestre, una de las opciones más respaldadas por la evidencia es enfocarse en la dieta y la hidratación. Una alimentación rica en fibra puede ser de gran ayuda, especialmente si el estreñimiento contribuye a la hinchazón. Piensa en frutas, verduras y cereales integrales. Complementar esto con una ingesta adecuada de agua es fundamental. Mantenerte bien hidratada no solo apoya la función intestinal, sino que también es vital para tu bienestar general en esta etapa. Puedes encontrar más información sobre consejos para una hidratación óptima en el embarazo en nuestro blog.
Identificar los alimentos que pueden exacerbar los síntomas es un paso muy personal. Aunque los alimentos crucíferos, las legumbres, los lácteos, las bebidas carbonatadas y los edulcorantes artificiales son desencadenantes comunes, tu experiencia puede variar. Llevar un pequeño registro de lo que comes y cómo te sientes podría ofrecerte claridad. Si la incomodidad es significativa, la simeticona (presente en productos como Gas-X) es considerada segura durante todos los trimestres, según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), ya que no se absorbe sistémicamente. Siempre es una buena idea conversar con tu proveedor de atención médica sobre cualquier suplemento o medicamento que consideres.
Más allá de la dieta, el movimiento suave puede ser un aliado inesperado. Una caminata tranquila después de las comidas puede ayudar a la digestión y reducir la sensación de hinchazón. No se trata de un ejercicio extenuante, sino de una actividad ligera que apoye el tránsito intestinal. Recuerda que cada decisión que tomas en esta etapa se basa en tu autonomía y en la información que tienes. Explorar estas opciones con calma te permite tomar decisiones informadas sobre tu bienestar. Para otras estrategias que apoyan tu bienestar general en el embarazo, puedes revisar nuestro artículo sobre manejo de la fatiga en el embarazo o cómo apoyar tu sistema nervioso en el embarazo.