A las 35 semanas de embarazo, es muy común notar que las visitas al baño se vuelven aún más frecuentes, especialmente porque tu bebé ahora ocupa un espacio considerable y puede estar ejerciendo presión directa sobre tu vejiga. Esta sensación de tener que orinar constantemente es una experiencia compartida por la mayoría de las personas embarazadas, y suele alcanzar su punto máximo tanto en el primer como en el tercer trimestre.
Es importante recordar que esta mayor frecuencia urinaria tiene raíces fisiológicas claras. Durante el embarazo, tu volumen sanguíneo aumenta significativamente, lo que significa que tus riñones trabajan más para procesar ese volumen adicional de líquido. Además, a medida que tu útero crece y tu bebé se posiciona más abajo en la pelvis en preparación para el parto, la presión sobre tu vejiga se intensifica. Esta combinación de un mayor volumen de líquidos circulando por tu cuerpo y la presión física sobre la vejiga es lo que impulsa esas frecuentes ganas de ir al baño.
En esta etapa avanzada del embarazo, a las 35 semanas, es posible que notes que la micción frecuente es aún más pronunciada durante la noche. Esto se debe a que, al acostarte, la presión del bebé sobre la vejiga puede cambiar o incluso aumentar, y el líquido que se ha acumulado en tus piernas y pies durante el día puede reabsorberse en tu torrente sanguíneo, lo que lleva a una mayor producción de orina. Entender que esto es una parte normal y esperada del proceso puede brindar algo de calma y claridad en medio de las interrupciones nocturnas.
Como doula de espectro completo, mi enfoque es ofrecerte información basada en evidencia para que puedas tomar decisiones informadas y sentirte con más agencia en tu embarazo. Aunque la micción frecuente es una parte esperada de las 35 semanas, siempre es útil estar atenta a cualquier cambio. Tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para tu situación específica y puede ofrecerte la orientación más adecuada.