A las 24 semanas de embarazo, es posible que notes una sensación de mareo o aturdimiento, una experiencia que muchas personas embarazadas comparten. Si bien el mareo es un síntoma que afecta a un gran porcentaje de embarazos y es más común en el primer trimestre, los cambios fisiológicos que ocurren en el segundo trimestre, especialmente alrededor de la semana 24, pueden manifestarlo de maneras particulares. En esta etapa, tu cuerpo está trabajando arduamente para sostener el crecimiento de tu bebé, lo que implica un aumento significativo en el volumen de sangre y adaptaciones en tu sistema circulatorio.
Este aumento en el volumen sanguíneo, combinado con el efecto vasodilatador de la progesterona —una hormona clave del embarazo—, puede llevar a una disminución de la presión arterial. Esta presión arterial más baja puede hacer que te sientas mareada, especialmente cuando te levantas rápidamente. Es lo que se conoce como hipotensión ortostática. Además, la compresión de la vena cava inferior (IVC) por el útero en crecimiento, especialmente si te acuestas boca arriba después de las 20 semanas, puede reducir el flujo sanguíneo de regreso al corazón, causando mareos. Por ello, es una buena práctica favorecer acostarse sobre el lado izquierdo o usar cuñas para mantener una posición lateral.
Mantener un equilibrio en tus niveles de azúcar en sangre y una hidratación adecuada es fundamental para manejar estos episodios de mareo. Comer comidas pequeñas y frecuentes ayuda a evitar caídas bruscas en el azúcar en sangre, mientras que beber suficiente agua apoya tu volumen sanguíneo y previene la deshidratación. Estas son estrategias prácticas que pueden brindarte mayor claridad y confianza en tu día a día. Recuerda que tu cuerpo está haciendo un trabajo increíble, y brindarle apoyo a través de estas pequeñas acciones puede marcar una gran diferencia en cómo te sientes.
Como doula de espectro completo, mi enfoque es ofrecerte información basada en evidencia para que tomes decisiones informadas sobre tu embarazo. Entender lo que está sucediendo en tu cuerpo te permite abordar los síntomas con más calma y agencia. Siempre te animo a colaborar con tu proveedor de atención médica, ya que es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica sobre tu situación individual. Juntos, podemos explorar las opciones que mejor se adapten a ti para que te sientas apoyada y con confianza durante este momento tan especial.