En la semana 37 de embarazo, es muy común experimentar las contracciones de Braxton Hicks, a menudo descritas como un endurecimiento o tensión en el abdomen que no progresa. A estas alturas, tu cuerpo está haciendo ensayos generales para el gran día, y estas contracciones son una parte natural de ese proceso de preparación. No son contracciones de parto reales, sino más bien una forma en que el útero se ejercita y se tonifica. Muchas personas encuentran que, aunque pueden ser notorias, suelen ser irregulares, breves y no aumentan en intensidad, duración o frecuencia.
Estas "contracciones de práctica" suelen ser indoloras o solo ligeramente incómodas. Es importante recordar que, según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y el Servicio Nacional de Salud (NHS), no son una señal de que el parto esté comenzando si permanecen irregulares, duran poco y se detienen con el descanso o la hidratación. De hecho, la deshidratación es uno de los desencadenantes más comunes de las contracciones de Braxton Hicks. Por ello, mantenerte bien hidratada puede ser una de las formas más efectivas de gestionarlas. Si te interesa saber cómo se sienten estas contracciones en etapas anteriores, puedes revisar nuestra guía sobre Contracciones de Braxton Hicks en la semana 30.
En la semana 37, es posible que notes que estas contracciones se vuelven más frecuentes, especialmente si ya has tenido embarazos previos o si has estado físicamente activa. Es una señal de que tu útero está en plena forma. La clave para la tranquilidad es la distinción: las contracciones de parto verdaderas se caracterizan por volverse más cercanas, más largas y más fuertes con el tiempo, y no ceden con los cambios de posición o la hidratación. Comprender esta diferencia te brinda claridad y confianza. Para más información sobre cómo mantener una hidratación óptima, consulta nuestra sección sobre Hidratación durante el embarazo.
Mi enfoque como doula es ofrecerte herramientas para tomar decisiones informadas. Reconocer las Braxton Hicks en la semana 37 te permite practicar la respiración, la relajación y la atención a las señales de tu cuerpo. Es una oportunidad para sintonizarte con lo que sientes y responder de manera calmada. Si en algún momento te preguntas si lo que sientes es diferente, siempre es útil repasar las diferencias clave entre estos endurecimientos y las contracciones de parto. Puedes encontrar más detalles en nuestra guía sobre Distinguir el parto verdadero del falso. Recuerda, tu proveedor de atención médica es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica.