El tercer trimestre trae consigo una mezcla única de emoción y cambios físicos, y para algunas personas, esto incluye un aumento en la intensidad de la disfunción de la sínfisis púbica (DSP). Si ya has estado lidiando con dolor pélvico, es posible que notes que las sensaciones cambian o se vuelven más pronunciadas en esta etapa final del embarazo. Comprender estas diferencias puede ayudarte a navegar con más calma y claridad.
Por qué aparece en este trimestre
Durante el tercer trimestre, tu cuerpo continúa preparándose para el parto. Las hormonas como la relaxina siguen trabajando para ablandar los ligamentos, incluyendo los de la articulación de la sínfisis púbica. A esto se suma el aumento significativo del peso del bebé y del útero, lo que ejerce una presión adicional sobre la pelvis. Un factor clave en este trimestre es cuando el bebé comienza a "encajarse" o descender más profundamente en la pelvis en preparación para el nacimiento. Esta nueva posición puede ejercer una presión más directa y constante sobre la articulación púbica, lo que a menudo exacerba el dolor de la DSP.
Qué se siente ahora
En este período, es común experimentar un dolor agudo, punzante o como un disparo en la zona del hueso púbico. Este dolor puede irradiarse hacia la ingle, la parte interna de los muslos o el perineo. Muchas personas describen que empeora con movimientos específicos que requieren abrir las piernas o cargar peso en una sola pierna, como al entrar o salir de la cama, darse la vuelta, subir escaleras o incluso al caminar. Puedes sentir una sensación de "clic" o "roce" en la pelvis. Debido al tamaño y la posición del bebé, el dolor puede sentirse más constante o severo, afectando tu movilidad diaria y tu comodidad para dormir.
Qué ayuda en esta etapa
En esta ventana del embarazo, el enfoque está en la comodidad y la adaptación. Una opción podría ser usar un cinturón de soporte pélvico, asegurándote de que esté bien ajustado y cómodo. Practicar movimientos suaves y simétricos es clave; por ejemplo, mantén las rodillas juntas al girar en la cama o al salir del coche. Dormir con una almohada entre las rodillas puede ayudar a mantener la alineación pélvica. Algunas personas encuentran alivio en baños tibios (si tu proveedor lo aprueba). La fisioterapia del suelo pélvico, con un especialista que comprenda la DSP en el embarazo, puede ofrecer estrategias personalizadas y ejercicios para fortalecer los músculos de soporte. Evitar actividades que ensanchen excesivamente las piernas es fundamental. Escuchar a tu cuerpo y descansar cuando sea posible también es una parte importante de la gestión.
Trabajando con tu equipo de atención
Es fundamental que hables sobre tus síntomas de DSP con tu obstetra o matrona. Ellos pueden ofrecerte orientación y, si es necesario, derivarte a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. Es importante que tu equipo de atención comprenda el impacto de la DSP en tu vida diaria y en tus preferencias para el parto, ya que algunas posiciones pueden ser más cómodas que otras. Recuerda, tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación específica y para ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu bienestar en esta etapa final del embarazo.
Common questions
¿Es seguro tener un parto vaginal con DSP en el tercer trimestre?
Muchas personas con DSP tienen partos vaginales. Es importante hablar con tu proveedor y equipo de parto sobre posiciones que minimicen el dolor. La fisioterapia del suelo pélvico también puede ofrecer orientación. Tú decides qué se siente adecuado para tu cuerpo y tu experiencia de parto.
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Brittany Nance · Pregnancy Wellness Consultant · full-spectrum doula
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