El dolor del ligamento redondo, una sensación común al principio del embarazo, es menos frecuente en el tercer trimestre. Sin embargo, a medida que tu bebé crece y tu cuerpo sigue adaptándose, aún podrías experimentar estos pinchazos agudos y breves. Es una señal de que tu cuerpo está haciendo espacio para tu pequeño.
Por qué aparece en este trimestre
En el primer y segundo trimestre, los ligamentos redondos se estiran significativamente. Para el tercer trimestre, a menudo ya se han adaptado a la expansión del útero. Sin embargo, movimientos rápidos como girarse en la cama, levantarse bruscamente o incluso un estornudo o tos pueden causar un estiramiento repentino. El gran tamaño de tu útero ahora significa que estos ligamentos están bajo tensión constante, y cualquier movimiento brusco puede desencadenar esa sensación aguda familiar. Tu cuerpo está trabajando arduamente para sostener el peso de tu bebé, y esta tensión adicional puede manifestarse como dolor del ligamento redondo.
Cómo suele sentirse ahora
La sensación sigue siendo similar a la de los trimestres anteriores: un dolor agudo, punzante o tirante, generalmente en un lado de la parte inferior del abdomen o la ingle. Es típicamente muy breve, durando solo unos segundos. Podría sentirse más intenso si ya estás experimentando otras molestias del tercer trimestre, como presión pélvica o dolor de espalda, pero debería seguir siendo una sensación fugaz y no constante. La clave es la brevedad y la localización, a menudo asociada a un movimiento específico.
Qué ayuda en este período
Moverse con intención puede marcar una gran diferencia. Intenta evitar giros o movimientos bruscos del torso. Si necesitas toser o estornudar, una opción podría ser flexionar las caderas o inclinarte ligeramente hacia adelante para reducir la tensión en los ligamentos. Las inclinaciones pélvicas suaves o un baño tibio pueden ofrecer algo de alivio y ayudar a relajar los músculos. Algunas personas encuentran útil un cinturón de maternidad de apoyo para levantar suavemente el vientre y reducir la presión sobre los ligamentos. Recuerda, escuchar a tu cuerpo y darle el apoyo que necesita es fundamental.