La acidez estomacal, o reflujo ácido, es una experiencia común para muchas personas embarazadas, y en el segundo trimestre (semanas 14-27), puede empezar a sentirse un poco diferente. A medida que tu cuerpo cambia para acomodar a tu bebé en crecimiento, es natural que surjan nuevas sensaciones. Queremos ayudarte a sentirte más tranquila y con más información sobre lo que está sucediendo.
Por qué aparece en este trimestre
Durante el segundo trimestre, el útero comienza a crecer más rápidamente, expandiéndose hacia arriba en tu cavidad abdominal. Este crecimiento físico ejerce presión sobre el estómago, lo que puede desplazarlo y facilitar que los ácidos estomacales regresen al esófago. Además, las hormonas del embarazo, especialmente la progesterona, continúan relajando los músculos lisos en todo el cuerpo, incluido el esfínter esofágico inferior, que normalmente actúa como una barrera para mantener el ácido en el estómago. Esta combinación de presión física y relajación hormonal es la razón principal por la que muchas personas experimentan acidez estomacal por primera vez o notan que empeora en este período.
Cómo suele sentirse ahora
La acidez estomacal en el segundo trimestre a menudo se describe como una sensación de ardor detrás del esternón, que a veces se irradia hacia la garganta. Puede sentirse como una indigestión, una sensación de plenitud o incluso un sabor amargo o ácido en la boca. Algunas personas lo notan más después de comer ciertas comidas, al acostarse o al inclinarse. Es una sensación que puede ir y venir, y su intensidad varía de una persona a otra. Observar tus propios patrones puede ofrecerte claridad sobre lo que desencadena tus síntomas.
Qué ayuda en este período
Hay varias estrategias suaves y basadas en la evidencia que puedes explorar para encontrar algo de alivio. Recuerda, se trata de opciones y de lo que funcione mejor para ti. Una opción podría ser comer comidas más pequeñas y frecuentes en lugar de tres comidas grandes, lo que puede reducir la cantidad de ácido que el estómago necesita producir a la vez. Prestar atención a los alimentos que desencadenan tus síntomas, como los picantes, grasos, ácidos o con cafeína, y considerar reducirlos, también puede ser útil. En cuanto a la postura, elevar la cabecera de tu cama o usar almohadas adicionales para mantener la parte superior de tu cuerpo ligeramente elevada mientras duermes puede ayudar a que la gravedad mantenga el ácido en su lugar. Evitar acostarte inmediatamente después de comer y esperar al menos dos o tres horas antes de irte a la cama también puede marcar una diferencia. Beber líquidos entre comidas en lugar de durante ellas puede reducir la presión en el estómago.