A las 33 semanas de embarazo, es posible que notes la aparición o el empeoramiento de las venas varicosas, una experiencia común que se relaciona directamente con los cambios fisiológicos específicos de este tercer trimestre. En esta etapa avanzada de tu embarazo, tu cuerpo está trabajando arduamente para nutrir a tu bebé, y esto conlleva ajustes significativos en tu sistema circulatorio. Es completamente normal sentir curiosidad o incluso preocupación por estos cambios, y mi objetivo es ofrecerte claridad y opciones.
Una de las principales razones por las que las venas varicosas pueden hacerse más evidentes ahora es la acción de la progesterona, una hormona vital durante el embarazo. La progesterona tiene un efecto relajante en las paredes de los vasos sanguíneos, incluyendo las venas. Esta relajación, aunque beneficiosa en muchos aspectos del embarazo, puede hacer que las venas se dilaten y se vuelvan menos eficientes en el retorno de la sangre al corazón. Este efecto se combina con el aumento del volumen sanguíneo que tu cuerpo produce para apoyar el crecimiento de tu bebé, lo que añade más presión al sistema venoso.
Además, a las 33 semanas, tu útero ha crecido considerablemente y ejerce una presión significativa sobre las venas pélvicas, especialmente la vena cava inferior. Esta presión física dificulta el retorno venoso desde las piernas y la pelvis, lo que contribuye al estancamiento de la sangre y a la hinchazón de las venas, haciendo que se vean más prominentes o causen una sensación de pesadez y malestar. Es una combinación de factores hormonales y mecánicos que se intensifica a medida que tu embarazo avanza, y es una parte natural de cómo tu cuerpo se adapta.
Es importante recordar que esta es una parte esperada de la experiencia para muchas personas embarazadas. Las venas varicosas afectan a un porcentaje considerable de embarazos, y el riesgo puede aumentar con cada embarazo. Comprender que esto es un fenómeno fisiológico, no una señal de que algo anda mal, puede traer una sensación de calma y confianza. No estás sola en esta experiencia, y hay muchas maneras de abordar la incomodidad.
Aunque las venas varicosas pueden causar incomodidad, pesadez o incluso dolor, hay opciones prácticas y basadas en evidencia que puedes explorar para encontrar alivio. Se trata de colaborar con tu cuerpo y tomar decisiones informadas sobre cómo manejar estos síntomas. Por ejemplo, la investigación sugiere que las medias de compresión de grado médico (Clase 1 o Clase 2) son una intervención eficaz y respaldada por la evidencia para ayudar a mejorar el flujo sanguíneo y reducir la hinchazón. Elevar las piernas cuando descansas y evitar estar de pie por períodos prolongados también son estrategias sencillas que pueden marcar una diferencia.
La buena noticia es que, para la mayoría de las personas, estas venas varicosas tienden a mejorar significativamente en los meses posteriores al parto, generalmente entre tres y seis meses después de que nazca tu bebé. Esto se debe a que los niveles hormonales se reequilibran y la presión uterina disminuye. Mientras tanto, enfocarse en el bienestar y la comodidad es clave. Tu proveedor de atención es tu mejor recurso para tu situación específica, y juntos pueden explorar las opciones que mejor se adapten a ti para que te sientas lo más cómoda y clara posible en esta fase de tu embarazo.
Common questions
¿Por qué las venas varicosas son más comunes a las 33 semanas?
A las 33 semanas, la progesterona relaja las venas y el útero ejerce presión sobre las venas pélvicas, dificultando el retorno venoso y aumentando la visibilidad.
¿Desaparecerán las venas varicosas después del parto?
Sí, la mayoría de las venas varicosas regresan significativamente a la normalidad entre 3 y 6 meses después del parto, a medida que los niveles hormonales se estabilizan.
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Brittany Nance · Pregnancy Wellness Consultant · full-spectrum doula
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