A las 35 semanas de embarazo, es muy común que experimentes dolor en las costillas, una sensación que a menudo se describe como una presión o molestia en la parte superior del abdomen y los costados. En esta etapa avanzada del tercer trimestre, tu bebé está creciendo considerablemente y su posición dentro del útero es la causa principal de esta incomodidad. Específicamente, si tu bebé se encuentra en una posición podálica (de nalgas) o simplemente está muy arriba, puede ejercer presión directamente contra tu caja torácica, generando este dolor. Es una señal de que tu cuerpo está haciendo espacio para tu pequeño en crecimiento, y aunque puede ser molesto, es una parte esperada de este período. Muchas personas notan que el dolor tiende a ser más pronunciado en el lado derecho, lo cual está en línea con la tendencia natural del útero a rotar ligeramente hacia la derecha, un fenómeno conocido como dextrorrotación uterina. Esta rotación puede hacer que el bebé presione más contra las costillas de ese lado, intensificando la sensación de molestia.
La buena noticia es que este tipo de dolor en las costillas suele aliviarse a medida que se acerca el final del embarazo, especialmente cuando el bebé comienza a 'encajarse' o 'bajar' en la pelvis en preparación para el parto. Este descenso libera la presión que ejercía sobre tus costillas, ofreciéndote un respiro muy esperado. Mientras tanto, existen opciones prácticas que puedes explorar para encontrar un mayor bienestar. Una de las más sencillas es adoptar una posición de lado al acostarte, doblando la rodilla del lado superior. Esto puede ayudar a reducir la presión directa sobre las costillas y proporcionar un alivio notable. También puedes considerar la posibilidad de incorporar estiramientos suaves y controlados en tu rutina diaria, siempre escuchando a tu cuerpo y evitando cualquier movimiento que cause más dolor. Para algunas personas, la fisioterapia o la atención quiropráctica, con profesionales especializados en embarazo, pueden ser recursos valiosos para abordar cualquier componente muscular o de alineación que contribuya al malestar. Estos enfoques colaborativos pueden ofrecerte estrategias personalizadas para gestionar el dolor y mantener la comodidad. Si estás buscando más formas de manejar el malestar general en esta etapa, quizás te interese explorar opciones para el dolor de espalda en el embarazo o entender mejor la fatiga en el tercer trimestre.
Es importante recordar que, si bien el dolor en las costillas es a menudo una molestia benigna en el tercer trimestre, hay ciertas señales que requieren atención inmediata de tu proveedor de atención médica. Si experimentas un dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen, especialmente si se acompaña de otros síntomas como dolor de cabeza persistente, cambios en la visión (como visión borrosa o destellos de luz), náuseas o vómitos, es crucial que te comuniques con tu médico sin demora. Estos síntomas combinados podrían indicar una condición más seria como la preeclampsia o el síndrome HELLP, que requieren una evaluación urgente. Tu proveedor es tu mejor recurso para determinar la causa específica de tu dolor y asegurar que tanto tú como tu bebé estén recibiendo la atención adecuada. Mantener una comunicación abierta con ellos te permitirá tomar decisiones informadas y sentirte más tranquila y segura en esta etapa final de tu embarazo. Puedes encontrar más información sobre cómo prepararte para el parto en nuestra guía sobre decisiones informadas para el parto.
En Pregnancy Power Hour, mi objetivo es ofrecerte claridad y apoyo basado en evidencia, para que te sientas confiada y con autonomía en cada paso de tu embarazo. Comprender lo que está sucediendo en tu cuerpo te permite tomar las riendas de tu experiencia y elegir las opciones que mejor se adapten a ti y a tu bebé. Te animo a explorar estas sugerencias con la mente abierta y a colaborar con tu equipo de atención médica para encontrar tu propio camino hacia el bienestar. La información que comparto aquí es para fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulta a tu proveedor de atención médica para cualquier pregunta o preocupación relacionada con tu salud.