A las 34 semanas de embarazo, la anticipación del parto y los cambios inminentes pueden traer consigo una intensificación de la ansiedad, una experiencia común que muchas personas gestantes atraviesan. Es completamente comprensible sentir una mezcla de emoción y preocupación a medida que te acercas a la fecha estimada de parto. De hecho, la ansiedad durante el embarazo es más común de lo que a menudo se habla, afectando a un porcentaje significativo de embarazos, incluso superando la prevalencia de la depresión prenatal. A las 34 semanas, con el cuerpo preparándose y la mente enfocada en la llegada del bebé, es natural que estas sensaciones puedan intensificarse.
En esta etapa avanzada del tercer trimestre, las preocupaciones pueden girar en torno al proceso del parto, la transición a la maternidad, o incluso la logística del cuidado del recién nacido. Si tienes antecedentes de una pérdida gestacional, tratamientos de fertilidad, o una experiencia de parto previa que fue traumática, es posible que estas ansiedades sean aún más pronunciadas. Reconocer estas sensaciones es el primer paso. Tu proveedor de atención puede ofrecerte herramientas de cribado validadas, como el GAD-7 o el EPDS, para tener una conversación más clara sobre cómo te sientes y qué tipo de apoyo podría ser más útil para ti.
Saber que existen opciones basadas en evidencia puede brindar una sensación de calma. La terapia cognitivo-conductual (TCC) se considera un tratamiento de primera línea para la ansiedad, ofreciendo estrategias prácticas para manejar pensamientos y reacciones. Además, la reducción del estrés basada en la atención plena (MBSR) ha demostrado ser eficaz, con el apoyo de estudios que validan su impacto positivo en la ansiedad prenatal. Estas son herramientas que puedes explorar con un profesional para encontrar lo que mejor se adapte a tu situación y te ayude a sentirte más en control.
Si antes del embarazo ya estabas bajo medicación para la ansiedad, o si tu proveedor considera que es una opción adecuada ahora, es importante saber que los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), como la sertralina que es la más estudiada, suelen continuarse durante el embarazo. Los beneficios de mantener el tratamiento a menudo superan los riesgos potenciales, y esta es una decisión que tú, en colaboración con tu equipo médico, puedes tomar de manera informada. Recuerda, tú tienes el poder de decidir el camino que te brinde mayor bienestar y confianza en esta etapa.