A las 23 semanas de embarazo, es posible que notes un aumento en la temperatura corporal y, quizás, sudores nocturnos, una experiencia común que se relaciona directamente con los cambios fisiológicos de este trimestre. Muchas personas embarazadas, alrededor del 35% según la investigación, experimentan estos episodios de calor y sudoración, especialmente por la noche.
Durante el segundo trimestre, y específicamente en la semana 23, tu cuerpo está trabajando arduamente para nutrir a tu bebé. Uno de los cambios más significativos es el aumento del volumen sanguíneo, que para este punto puede ser hasta un 50% mayor de lo habitual. Este incremento en el volumen sanguíneo significa que hay más líquido circulando por tu cuerpo, lo que naturalmente eleva tu temperatura corporal basal. Es como si tu propio sistema de calefacción interno estuviera funcionando a una potencia un poco más alta de lo normal, lo que puede manifestarse como una sensación de calor o incluso sudores mientras duermes.
Además del volumen sanguíneo, los cambios hormonales continuos y un aumento en la tasa metabólica basal de tu cuerpo también contribuyen a esta sensación de calor. Tu metabolismo se acelera para satisfacer las demandas energéticas del embarazo, generando más calor interno. Aunque los sudores nocturnos pueden ser más pronunciados en el primer trimestre y nuevamente de forma inmediata después del parto debido a los rápidos cambios de fluidos, es completamente normal experimentarlos ahora, en la semana 23, como resultado de estos ajustes corporales en curso.
Entender que estos sudores nocturnos son una respuesta fisiológica normal a los profundos cambios que tu cuerpo está experimentando puede ofrecerte una sensación de calma. No es algo que estés haciendo mal; es simplemente tu cuerpo adaptándose. En Pregnancy Power Hour, nuestro enfoque es brindarte claridad y educación basada en evidencia para que puedas tomar decisiones informadas y sentirte más segura en cada etapa de tu embarazo. Si bien estos sudores suelen ser leves en este punto, conocer las causas subyacentes puede ayudarte a abordarlos con una perspectiva más tranquila y práctica. Tu proveedor de atención es tu mejor recurso para cualquier inquietud específica sobre tu situación.