A las 37 semanas de embarazo, es bastante común y completamente normal experimentar un aumento en el flujo vaginal, conocido médicamente como leucorrea. Este cambio en particular, que muchas personas notan a medida que se acerca el término, es una parte natural de los ajustes que tu cuerpo está haciendo en preparación para el parto. La leucorrea se describe típicamente como un flujo fino, blanquecino lechoso y con un olor suave, o sin olor en absoluto. Es importante recordar que estos cambios son una señal de que tu cuerpo está trabajando de manera efectiva.
La principal razón detrás de este aumento en el flujo vaginal durante el tercer trimestre, y específicamente a las 37 semanas, es el incremento en los niveles de estrógeno y el aumento del flujo sanguíneo hacia la zona vaginal. Estos factores combinados estimulan las glándulas cervicales y vaginales para producir más secreciones. Este flujo adicional cumple una función protectora, ayudando a mantener el canal de parto limpio y a prevenir infecciones. Es una de las muchas maneras en que tu cuerpo se prepara de forma autónoma para la llegada de tu bebé, y comprender esta fisiología puede brindar una sensación de calma y confianza.
Como doula de parto, a menudo converso con clientes sobre cómo discernir lo que es típico de lo que podría necesitar una consulta con su proveedor de atención. Si bien el aumento del flujo es normal, hay ciertas características que podrían indicar algo más. Por ejemplo, si el flujo se vuelve amarillo o verdoso, tiene un olor desagradable o a pescado, o si viene acompañado de picazón, ardor o irritación en la zona vaginal, podría sugerir una infección. De manera similar, un flujo espeso y grumoso, parecido al requesón, suele ser un indicio de una infección por hongos. Prestar atención a estos detalles te permite tomar decisiones informadas sobre cuándo buscar orientación.
También es crucial estar atenta a otros tipos de secreciones que pueden ocurrir a las 37 semanas. Un chorro repentino de líquido claro y sin olor podría ser líquido amniótico, lo que indicaría que tu bolsa se ha roto. Esto requiere una llamada inmediata a tu proveedor. Otra posibilidad es el "tapón mucoso con sangre", que es moco teñido de sangre o con vetas de sangre. Este es un signo de que el cuello uterino está comenzando a dilatarse y ablandarse, y a menudo indica que el parto podría estar cerca. Si bien no siempre significa que el parto es inminente, es una señal de que tu cuerpo está en proceso de preparación. Observar estos cambios y comunicarlos a tu proveedor es una parte valiosa de tu cuidado prenatal, asegurando que recibas el apoyo y la información adecuados para tu situación específica. Tu proveedor es tu mejor recurso para cualquier inquietud médica.