A las 30 semanas de embarazo, es posible que comiences a notar o a sentir con más frecuencia un tipo de endurecimiento en tu abdomen que no es doloroso y que viene y va. Estas son las contracciones de Braxton Hicks, a menudo llamadas "contracciones de práctica", y son una parte común del tercer trimestre. Mientras tu cuerpo se prepara de manera gradual para el parto, estas contracciones son una señal de que tu útero está ejercitándose, pero sin el objetivo de iniciar el trabajo de parto activo. Es una experiencia que muchas personas embarazadas comienzan a percibir entre las semanas 16 y 24, volviéndose más evidentes a medida que te acercas a la fecha de parto.
Es fundamental comprender que las contracciones de Braxton Hicks no son un signo de trabajo de parto inminente si se mantienen irregulares, breves y se detienen con el descanso o la hidratación. La deshidratación es un desencadenante muy común para estas contracciones, por lo que mantenerte bien hidratada puede marcar una diferencia significativa. Si has estado activa físicamente o si este no es tu primer embarazo, es posible que las notes con mayor frecuencia. Es una de esas experiencias que, como doula, he notado que genera muchas preguntas, similar a la curiosidad que surge con otros cambios corporales tempranos, como las náuseas matutinas o la fatiga del primer trimestre.
La clave para diferenciar las contracciones de Braxton Hicks del trabajo de parto real radica en su patrón. Las contracciones de trabajo de parto genuinas se vuelven progresivamente más cercanas, más largas y más intensas, y no se detienen con cambios de posición o hidratación. Por el contrario, las contracciones de Braxton Hicks suelen ser esporádicas, no tienen un patrón regular y tienden a desaparecer si cambias de actividad, te relajas o bebes agua. Es tu cuerpo practicando, no actuando. Entender esta distinción puede aportar mucha claridad y confianza durante esta etapa de tu embarazo. Si te sientes insegura o tienes preguntas sobre cualquier síntoma, ya sea dolor de ligamento redondo o cualquier otra inquietud, tu proveedor de atención médica es siempre tu mejor recurso para tu situación específica. Esta información complementa la atención de tu médico o matrona, ofreciéndote una perspectiva más amplia sobre los cambios naturales que experimenta tu cuerpo.