Las inclinaciones pélvicas son un movimiento suave pero poderoso que puede aportar un gran alivio y preparación corporal durante todo el embarazo. Este ejercicio de baja intensidad es una herramienta fantástica para conectar con tu cuerpo, aliviar la presión en la espalda baja y fomentar la movilidad de la pelvis, lo cual es beneficioso a medida que tu cuerpo se adapta a los cambios.
Este movimiento se enfoca en la conciencia y el control de la pelvis, ayudando a fortalecer los músculos abdominales profundos y el suelo pélvico de una manera gentil. Al practicar las inclinaciones pélvicas, estás creando espacio y flexibilidad en una zona clave, lo que puede ser particularmente útil para aliviar las molestias comunes del embarazo y, más adelante, para el proceso del parto. Es una forma de escuchar lo que tu cuerpo necesita y responder con un movimiento que lo apoya.
Primer Trimestre: Estableciendo la Conexión
Durante el primer trimestre, cuando el cuerpo comienza a experimentar cambios sutiles y la fatiga puede ser prominente, las inclinaciones pélvicas son una excelente manera de establecer una conexión suave con tu core y tu suelo pélvico. Puedes realizarlas acostada boca arriba, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Inhala para relajar la espalda y exhala suavemente para aplanar la parte baja de la espalda contra el suelo, inclinando la pelvis hacia arriba. Este movimiento ayuda a aliviar cualquier tensión inicial y a preparar los músculos para el crecimiento futuro. Es un momento para aprender el movimiento y sentir cómo se activa tu centro.
Segundo Trimestre: Adaptación y Alivio Continuo
A medida que tu vientre crece en el segundo trimestre, la postura puede empezar a cambiar, y podrías sentir más presión en la espalda baja. Las inclinaciones pélvicas siguen siendo increíblemente valiosas. Aunque acostarse boca arriba puede seguir siendo cómodo para muchas personas, es importante escuchar a tu cuerpo. Si sientes mareos o incomodidad al estar boca arriba, es una buena señal para probar otras posiciones. Una opción excelente es la posición de manos y rodillas, a menudo llamada "a cuatro patas". Desde aquí, puedes redondear suavemente la espalda hacia el techo (como un gato) y luego relajarla, inclinando la pelvis. Esto no solo alivia la espalda, sino que también puede ayudar a crear espacio para el bebé.
Tercer Trimestre: Preparación para el Parto y Confort
En el tercer trimestre, con el centro de gravedad más desplazado y la pelvis preparándose para el parto, las inclinaciones pélvicas se vuelven aún más importantes para el confort y la movilidad. La posición de manos y rodillas sigue siendo una de las más recomendadas, ya que reduce la presión sobre la vena cava inferior y ofrece un gran alivio para la espalda. También puedes realizarlas de pie, apoyándote en una pared o encimera, o sentada en una silla o en una pelota de ejercicio. El objetivo es mantener la pelvis móvil y los músculos del suelo pélvico flexibles. Estos movimientos rítmicos pueden ser una práctica consciente para el parto, ayudando a tu cuerpo a encontrar su ritmo natural. Siempre consulta con tu proveedor de atención médica si tienes alguna preocupación específica sobre el ejercicio durante el embarazo.
Common questions
¿Con qué frecuencia debo hacer las inclinaciones pélvicas?
Puedes hacerlas diariamente, varias veces al día, especialmente cuando sientas tensión en la espalda baja. Escucha a tu cuerpo y haz lo que te resulte cómodo y beneficioso en el momento.
¿Las inclinaciones pélvicas ayudan con el parto?
Sí, pueden mejorar la movilidad pélvica y la conciencia del suelo pélvico, lo cual puede ser útil durante el parto. Es una forma de conectar con tu cuerpo y prepararlo de manera gentil.
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Brittany Nance · Pregnancy Wellness Consultant · full-spectrum doula
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