Las zancadas, un ejercicio fundamental para la fuerza de una sola pierna, pueden ser un complemento valioso para tu rutina de bienestar durante el embarazo. Este movimiento ayuda a mantener la fuerza en las piernas y glúteos, y a mejorar el equilibrio, lo cual es beneficioso a medida que tu cuerpo cambia. Sin embargo, la forma y la intensidad necesitan adaptarse a medida que avanza el embarazo para mantener la seguridad y la comodidad.
Primer Trimestre: Estableciendo la Base
Durante el primer trimestre, tu cuerpo se está adaptando a los cambios iniciales, aunque tu centro de gravedad aún no se ha modificado drásticamente. Este es un buen momento para concentrarte en perfeccionar tu técnica. Asegúrate de que tu rodilla delantera no sobrepase el tobillo y que la rodilla trasera baje hacia el suelo sin tocarlo. Mantén el tronco erguido y los abdominales suaves activados para proteger tu espalda baja. Puedes empezar con zancadas con tu propio peso corporal o con pesos ligeros si ya tenías una rutina de fuerza establecida. Escuchar a tu cuerpo es clave; si sientes fatiga o náuseas, opta por menos repeticiones o descansa.
Segundo Trimestre: Adaptándose al Crecimiento
A medida que tu vientre crece en el segundo trimestre, tu centro de gravedad comenzará a desplazarse. Esto puede afectar tu equilibrio y la forma en que realizas las zancadas. Considera ampliar ligeramente tu postura para tener una base más estable. Las zancadas estacionarias (donde los pies permanecen en su lugar) pueden ser una opción más segura que las zancadas caminando. También puedes reducir la profundidad de la zancada para evitar cualquier presión incómoda en tu pelvis o espalda. Si el equilibrio se vuelve un desafío, una opción podría ser usar una pared o una silla como apoyo ligero.
Tercer Trimestre: Priorizando la Movilidad y el Apoyo
En el tercer trimestre, el equilibrio puede ser el mayor desafío. Tu cuerpo está preparándose para el parto, y los ligamentos pélvicos se vuelven más laxos, lo que puede aumentar la inestabilidad. En esta etapa, las zancadas estacionarias con apoyo son a menudo la mejor opción. Puedes sostenerte de una silla o una barra para mayor estabilidad. La profundidad de la zancada debe ser muy suave, enfocándote en mantener la movilidad de las caderas y la fuerza de las piernas sin forzar el equilibrio. Si sientes alguna molestia pélvica, dolor en las articulaciones o si el ejercicio se siente inestable, podría ser el momento de cambiar a alternativas como sentadillas modificadas o ejercicios de fuerza de piernas sentada. Siempre consulta con tu proveedor de atención médica sobre cualquier inquietud específica.
Consejos Generales para la Seguridad
Independientemente del trimestre, la hidratación es crucial. Asegúrate de beber suficiente agua antes, durante y después del ejercicio. Presta atención a tu respiración, manteniéndola constante y fluida. Evita contener la respiración. Si sientes que tu cuerpo te pide un descanso, tómalo. El objetivo es mantener la fuerza y la movilidad de una manera que se sienta bien para ti y tu bebé. Recuerda que cada embarazo es único, y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Tu proveedor es tu mejor recurso para tu situación específica.
Common questions
¿Puedo hacer zancadas si tengo dolor de espalda durante el embarazo?
Si tienes dolor de espalda, enfócate en una forma impecable, activa suavemente el abdomen y reduce la profundidad. Si el dolor persiste, consulta a tu proveedor y considera alternativas como sentadillas con apoyo.
¿Cuándo es el mejor momento para dejar de hacer zancadas en el embarazo?
Escucha a tu cuerpo. Si las zancadas causan dolor, inestabilidad o incomodidad significativa, especialmente en el tercer trimestre, es un buen momento para buscar ejercicios alternativos que te brinden más apoyo.
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Brittany Nance · Pregnancy Wellness Consultant · full-spectrum doula
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